Palacio Matutano-Daudén

Justo a tiempo para dar la bienvenida a la temporada de verano, ha llegado un nuevo hotel cuatro estrellas en la comarca de El Maestrazgo. Desde el pasado 3 de junio, el área situada entre Teruel y Castellón, puede disfrutar del renovado Palacio Matutano-Daudén. Se trata de un alojamiento con un gran valor histórico y artístico, ubicado en la localidad turolense de La Iglesuela del Cid.

El edificio es el antiguo Palacio Daudén, construido en el año 1773 por Sebastián Daudén, a partir de la rehabilitación de la casa familiar. En 1890 fue heredado por Manuel Matutano Daudén y en 1931 fue declarado Monumento Nacional. Su fachada e interiores permanecen intactos, para lograr un diseño que combina la tradición, el lujo y la excelencia.

Al mismo tiempo, también se ha realizado una importante labor de restauración. De esta manera, han creado un ambiente acogedor y confortable. En total, el alojamiento cuenta con 35 habitaciones dobles y con una gran suite, que ha mantenido el estilo de decoración tradicional que los últimos señores del Palacio utilizaron como residencia personal.

Palacio Matutano-Daudén

Disfrutar del mejor turismo rural

Alojarse en el Palacio Matutano-Daudén supone la oportunidad de disfrutar del mejor turismo rural. Para empezar, porque el casco antiguo de La Iglesuela del Cid fue declarado Bien de Interés Cultural en 1982 por conservar importantes edificios, civiles y religiosos, ejemplares de la arquitectura realizada en Aragón desde la Edad Media. Encima, la Iglesuela también dispone de uno de los telares más antiguos de la comunidad, que permanece en activo desde el año 1746. En su Centro de Interpretación del Textil y de la Indumentaria muestran la importancia de esta industria ligada a la ganadería.

Muy próximo se encuentra el Santuario de la Virgen del Cid. La construcción original se remonta al siglo XV, cuando en este lugar se erigió una ermita sobre un antiguo monumento funerario romano del siglo I, del cual todavía quedan restos arqueológicos. Según la tradición, el Cid visitó este lugar en varias ocasiones, aunque no hay datos documentales de este hecho. Además, gran parte del término municipal ha sido declarado área de interés etnológico por poseer muestras arquitectónicas realizadas con la técnica de piedra seca, declaradas patrimonio cultural de la Humanidad por la Unesco en 2018.

Pero, lo bueno de la localización del Palacio Matutano-Daudén, es que La Iglesuela del Cid se puede convertir en el «campamento base» desde el que conocer otros lugares de la comarca del Maestrazgo. Más allá de grandes monumentos, cuenta con preciosos paisajes, árboles singulares centenarios, cañones profundos y pueblos al borde de acantilados que parecen anclados en el tiempo. Por si fuera poco, esta zona cuenta con una atractiva gastronomía asociada a la caza, las setas y las trufas.

Palacio Matutano-Daudén

Desconectar en la zona Spa & Wellness

Uno de los servicios destacados es que cuenta con una zona de Spa & Wellness. Esta incluye una sauna seca, baño turco, solárium, duchas de sensaciones y aromatizadas y una gran bañera de hidromasaje. Además, los clientes pueden disfrutar de una experiencia privada de jacuzzi y tumbona climatizada, para que puedan relajarse al máximo. También pueden contratar masajes y hacer ejercicio en el gimnasio.

Sostenibilidad en el restaurante Torre de los Nublos

Otro de los elementos más destacados del hotel es su restaurante Torre de los Nublos. En él también pueden disfrutar aquellos que no necesiten alojamiento y que solo quieran tener una experiencia gastronómica única.

Al mismo tiempo, es interesante porque hace una clara apuesta por la sostenibilidad. Sobre todo, porque sus cuidadas elaboraciones utilizan productos de proximidad y de temporada, que suministran pequeños productores locales. Sirven los platos maridados con magníficos vinos ecológicos de proximidad. Con ellos reflejan la apuesta decidida por una cocina respetuosa con el medioambiente, el bienestar de sus comensales y la preservación del territorio y sus habitantes.

Palacio Matutano-Daudén

Por otro lado, las vistas son espectaculares. Desde los grandes ventanales del salón, al otro lado de la recoleta plaza Mayor, se puede vislumbrar la Torre del Homenaje, como único vestigio del castillo templario que protegía Iglesuela del Cid en el siglo XIII.

Imágenes cedidas: Palacio Matutano-Daudén