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El sector hotelero empieza a ver luz al final del túnel. El Gobierno de Pedro Sánchez ha informado sobre un plan de desescalada que se activará el 11 de mayo. Los hoteles y los alojamientos turísticos podrán abrir a partir de ese día, aunque con una serie de condiciones.

Esta es la fecha que el Consejo de Ministros ha aprobado para que dé comienzo la denominada Fase 1. Si bien, algunos destinos turísticos, sin casos reconocidos de coronavirus desde hace semanas, adelantan esta fecha al 4 de mayo. Son, en concreto, la isla de Formentera en Baleares y las de El Hierro, La Gomera y La Graciosa (Canarias).

Esta primera fase, que arranca el 11 de mayo y durará al menos dos semanas, permitirá abrir a los hoteles, pero sin zonas comunes. Es decir, los huéspedes podrán cruzar los espacios comunes para ir a las habitaciones, pero no permanecer en ellos. Por tanto, no podrán abrir restaurantes ni cafeterías, además de que tendrán que reforzarse todas las medidas de higiene y distanciamiento social.

Cuando se supere esta primera fase, algo que se estudiará por municipios y provincias, por lo que viviremos una desescalada asimétrica, comenzará la denominada Fase 2. En esta segunda fase, los hoteles podrán abrir sus zonas comunes al 30%. Igualmente, esta nueva etapa se prolongará al menos durante dos semanas.

En tercer lugar, se entrará en la fase que permitirá al sector abrir las zonas comunes al 50% y, por último, una cuarta fase denominada “nueva normalidad y que será la que siga vigente siempre que no haya un repunte de contagiados y hasta que la enfermedad se controle o erradique.

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¿Hoteles sin huéspedes?

Si bien, esta apertura escalonada del sector hotelero trae un problema añadido: los viajes interprovinciales están prohibidos, al menos hasta final de junio. Y en algunas provincias como Madrid, donde los contagios todavía repuntan, probablemente se alargue más tiempo esta prohibición.

Por tanto, algunos hoteleros como Juan Carlos Sanjuán ya han mostrado su desconfianza: “¿De qué sirve abrir si no hay movilidad de turistas?“, ha señalado en su Twitter. Surge además otra duda, si los hoteles ya tienen derecho a abrir, aunque no haya turistas que alojar, ¿dejará el Gobierno de pagar los ERTEs?

Según señala el Ministerio, los ERTEs podrán seguir aplicándose incluso después de poner fin al estado de alarma, pues es una posibilidad que está en nuestro ordenamiento jurídico desde antes de que estallara esta crisis. Por tanto, los hoteles podrán ir recuperando empleados de forma escalonada, al ritmo al que su actividad les permita.

Aun así, si no hay ninguna ley que lo regule, los hoteles tendrán que activar otro ERTE, pero ahora no por fuerza mayor, sino por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. El principal inconveniente es que, si se diera este caso, la empresa deberá pagar la cuota empresarial de la Seguridad Social de los trabajadores afectados y estos, a su vez, consumirán su paro.

Primeras reacciones del sector

Todo esto son conjeturas, a la espera del Real Decreto que regule esta desescalada. De todas formas, la preocupación en el sector no se ha hecho esperar. Desde Hostelería de España avisan que “es imposible mantener las cifras de empleo anteriores a la crisis durante los seis meses siguientes a la reapertura”.

Hostelería y turismo son sectores muy estacionales, además de que sus negocios se van a ver duramente afectados, ya no solo por la caída del turismo, “sino por la reducción del aforo de las terrazas anunciado”.

Además, solicitan otra serie de garantías económicas, “como las exenciones fiscales y de tasas municipales, además de las líneas de financiación, que continúan siendo insuficientes”.

Por último, los sectores turístico y hostelero siguen esperando protocolos de seguridad e higiene para saber qué deben cumplir antes de poder abrir sus puertas. A su vez, esperan que estos protocolos se impulsen desde la Unión Europea para intentar que todos los países miembros adopten las mismas medidas, algo que daría un plus de seguridad a futuros viajeros.

CEHAT decepcionada ante la desescalada

La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT) ha recibido con decepción el plan de desescalada del Gobierno de España a esta situación de crisis sanitaria por la pandemia de COVID-19, que mantiene un cero turístico en el país, debido al estado de alarma desde el pasado 14 de marzo.

Según señala la confederación, “el plan no resuelve en absoluto el cómo proceder a la apertura de negocios de alojamiento turístico, que no cuentan aún con medidas concretas previas y fundamentales”.

Entre estas medidas, como decíamos anteriormente, se encuentran el protocolo único nacional, validado por Europa o la ampliación a seis meses del periodo de vigencia de los ERTEs por fuerza mayor tras la derogación del estado de alarma.

Jorge Marichal presidente CEHAT

Asimismo, añaden la realización de test masivos a plantillas, clientes y proveedores o el apoyo de la Administración Pública al sector con una nueva legislación financiera, que contribuya a la continuidad de las empresas y, por tanto, del empleo que estas generan.

Según Jorge Marichal, presidente de CEHAT, el sector alojativo “no tiene ni para empezar con este plan, que en absoluto es un manual útil que indique cómo proceder a esa apertura, y tampoco será viable en la inmensa mayoría de instalaciones hoteleras”.

Por tanto, concluye que con este cuadro “es prácticamente imposible que reabramos los negocios sin irnos directamente desde los ERTE por fuerza mayor a los ERE o a los concursos de acreedores”.

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