éxito viajeros

Poco más de un año después, seguimos prácticamente igual, pero seguimos. Sí, es cierto, hay matices importantes, eso os lo concedo: el proceso de vacunación avanza. También sabemos mucho más del virus hoy que ayer. ¡Ah! Y el mundo parece haber necesitado una pandemia para darse cuenta de que el turismo es mucho más que su motor auxiliar. Si se para, la tierra deja de girar y, sin movilidad, la economía se derrumba. Ojo, no solo la española, la de todos. ¡Sorpresa!

Pero dicho esto, lo cierto es que tenemos el verano encima y, aunque las últimas semanas reflejan un incremento de las reservas y un menor crecimiento de las cancelaciones, me temo que no estamos donde esperábamos estar por estas fechas. Vamos de ola en ola, esperando siempre que la siguiente sea la última, mientras seguimos dejando atrás, en blanco, fechas vacacionales, tradicionalmente muy importantes, como San Valentín, Semana Santa o Puente de Mayo. Mientras cargamos con el peso de la responsabilidad de condicionar la evolución del virus con nuestro comportamiento, la temporada sigue amenazada.

Si en 2020 recalcábamos el sinsentido de comparar resultados con los del mismo periodo del año anterior, cumplido ya el primer trimestre de 2021, la principal conclusión que podemos extraer es que, llegado este punto, la mera supervivencia ya constituye un caso de éxito. La de proveedores tecnológicos como nosotros, por supuesto, pero sobre todo la de los establecimientos hoteleros. Sometidos a innumerables medidas de adecuación, prevención y seguridad, obligados a cerrar o abrir intermitentemente, y expuestos a elevadas dosis de incertidumbre y desinformación, el sector hotelero es, probablemente, uno de los más afectados, y no podemos estar más orgullosos de su actitud, aguante y capacidad de resiliencia.

La supervivencia, objetivo fundamental

Siempre hemos medido el éxito de nuestra gestión en base a indicadores como la notoriedad, leads orgánicos, seguidores, nuevos clientes, clientes fidelizados y, cómo no, ventas generadas. Analizando diversos parámetros, como la tipología de establecimiento, el número de habitaciones, su ubicación, su categoría o su mix de distribución, hemos sido capaces de elaborar estrategias y de marcar objetivos de crecimiento realistas, avalados por nuestra experiencia, destinados a invertir el peso porcentual de la venta intermediada vs. la venta directa.

En condiciones normales, nos hemos referido a un caso de éxito cuando hemos sido capaces de ayudar a un hotel a incrementar sus reservas directas, de acuerdo a las previsiones estipuladas. De tal modo que, si ellos ganaban, ganábamos todos. El clásico módelo win-win.

Sin embargo, con la irrupción del coronavirus, el concepto de caso de éxito ha mutado, haciendo de la supervivencia, el objetivo fundamental, de la capacidad de adaptación, la principal arma para combatir este enemigo, de la innovación y la reinvención, la única alternativa válida. Hoy por hoy, los proveedores tecnológicos trabajamos, casi en exclusiva, para minimizar el impacto de la pandemia, paliar sus efectos, y tratar de garantizar la continuidad de la actividad de nuestros clientes.

2020 constituye un caso de éxito para todo el sector

Así, cuando todo esto empezó, respondimos a la incertidumbre poniendo a disposición de los hoteles, sin coste, una herramienta de consulta del precio de la plaza, y diversos informes que analizaban la intención de compra durante la desescalada. Cuando llegó la avalancha de cancelaciones, desarrollamos una funcionalidad que permitía aplazar la reserva, en lugar de cancelarla, incluyendo la posibilidad de obtener un bono canjeable como forma de reembolso.

Cuando la situación demandaba distancia social, lanzamos nuestro propio sistema de check-in online, contribuyendo a reducir las aglomeraciones en las recepciones. Para gestionar los cobros de las tarifas semiflexibles, tras la casi extinción de las no reembolsables, creamos Paraty E-Payments, plataforma de cobros integrada en nuestra extranet.

Y cuando ferias relevantes, como Fitur o la BTL, se vieron obligadas a cancelar o aplazar su celebración, cubrimos ese hueco con Pabellon 8 y Pavilhão 3, eventos gratuitos destinados a replicar los mismos formatos en un entorno virtual.

La resiliencia por bandera

Lo cierto es que, echando la vista atrás, resulta sorprendente de lo que somos capaces cuando la dificultad aprieta. Pese al teletrabajo, los ERTEs, las reducciones de plantillas, la distancia física, la desestructuración de los equipos y la sequía económica, nos resulta imposible ocultar nuestra alegría y satisfacción, tanto por la extraordinaria respuesta del equipo, como por todo lo aprendido en este proceso. Desde nuestra óptica, sin lugar a dudas, 2020 constituye un caso de éxito. No solo nuestro, sino del sector en general.

Primero, por la tranquilidad de saber que, de algún modo, nos hemos erigido como apoyo incondicional de los hoteles, y su agradecimiento representa la mejor recompensa posible. Después, porque resulta gratificante mirar a nuestro alrededor y descubrir que la mayoría de nuestros compañeros de profesión y competidores, nos acompañan en esta lucha, empujándonos a ser mejores, y favoreciendo que partamos de la mejor posición posible cuando llegue la ansiada reactivación turística.

Como decía, seguimos aquí, que no es poco.

Imágenes cedidas: Xan Griffin en Unsplash