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El verano de 2021 aún es una incógnita a medida que van avanzando los acontecimientos. La próxima meta importante es llegar al 9 de mayo y entender qué sucederá con el estado de alarma y con el consabido cierre perimetral de las comunidades autónomas y, en algunos casos, también de provincias y comarcas.

Muchas personas apuntan a que será un verano similar al de 2020 y ya están empezando a hacer sus reservas en sus destinos preferidos, buscando alquiler vacacional en Cádiz, en Alicante o en Santander.

¿El pasaporte de vacunación puede ayudar al turismo?

El sector se muestra cauto con la recuperación tras un año y medio prácticamente parado por los confinamientos en casi todos los países del mundo.  Algunos hoteleros consideran que el pasaporte de vacunación, llamado también pasaporte verde, puede ser un elemento fundamental para salvar la temporada.

En este sentido, habrá aún que esperar a que desde Europa se termine de negociar, ya que no convence a todos sus miembros por motivos sociales y de protección de datos. Consideran que tiene que estar muy bien definido para evitar suspicacias y alejar connotaciones negativas.

En cualquier caso, este pasaporte debería ir al mismo ritmo que las vacunaciones para que fuera más coherente y, tras las últimas noticias sobre los pedidos de Janssen, es probable que se tenga que repensar aún un tiempo.

No obstante, son muchas las personas que se animan durante esta primavera  a hacer sus reservas pensando en el verano. Hacerlo con tiempo tiene sus ventajas porque se puede acceder a mejores precios. Igualmente, gracias a la política flexible de cancelación, hacerlo resulta más fácil y seguro, porque si algo ha enseñado la pandemia hasta ahora es que no hay nada seguro.

¿Hoteles o casas?

Para viajes en familia muchos prefieren decantarse por chalets o casas de modo que puedan compartir un mismo espacio solo entre familiares, huyendo de riesgos añadidos por estar en contacto con desconocidos que puedan no cumplir las normas de seguridad e higiene o similar.

Los hoteles, por su parte, ya desde el pasado año activaron sus protocolos COVID que van más allá de la mascarilla o la disposición de gel hidroalcohólico. Aforos en comedores, desayunos asistidos en lugar de buffet libre, la eliminación de alfombras en las habitaciones o el lavado de toallas a alta temperatura han sido algunas de las medidas asumidas por muchos hoteles, grandes o pequeños, para ofrecer seguridad a sus clientes.

Y es que, a estos, no solo les ha castigado el turismo cultural de primavera, sino también el turismo de congresos, ya que todos los eventos programados a partir del Mobile World Congress se cancelaron durante 2020 y solo se ha empezado a retomar la actividad esta primavera y de manera bastante tímida.

Así, muchos han decidido reinventarse, alquilando espacios para reuniones o para despachos en un momento en el que el teletrabajo está a la orden del día y no todas las personas tienen la capacidad de improvisar una oficina en casa. De esta forman, desde el sector se va capeando el temporal, esperando que en los próximos meses la situación mejore y todo se vuelva más nítido.

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