Cómo evitar que el conflicto en Ucrania afecte más que ómicron al turismo

Desde el comienzo del conflicto entre Rusia y Ucrania, hemos estado viendo las consecuencias que la invasión ha tenido también en el turismo. Primero ha sido una caída de la demanda en Europa. Ahora, el gasto de los turistas internacionales en España también puede verse afectado, incluso más que durante el peor momento de la variante ómicron.

Al menos, eso es lo que afirman las previsiones elaboradas por Braintrust. La firma de consultoría y servicios profesionales estima que la gravedad de la situación podría desencadenar que el gasto en Semana Santa se sitúe 25 puntos porcentuales por debajo de las previsiones previas. Al menos, en el caso del gasto de los viajeros de fuera de nuestras fronteras.

El Barómetro Turístico que han realizado insiste en que una guerra prolongada en el tiempo proyecta un escenario muy desfavorable para los viajes. De esta manera, el huésped nacional volvería a ser clave en la recuperación. Por eso, también han propuesto una serie de medidas que podrían implementar los alojamientos para impulsar los desplazamientos y evitar que el impacto negativo sea mayor.

Impacto en el gasto en turismo

En su momento, en Braintrust pronosticaron que la recuperación casi plena del turismo receptivo llegaría durante la Semana Santa de 2022. Es más, durante octubre y noviembre los datos reales fueron mejores que los estimados. Sin embargo, a pesar de lo que indicaba el análisis de la tendencia del gasto total de los turistas extranjeros durante los 3 primeros trimestres de 2021, ómicron frenó todo.

Un escenario imprevisible fue capaz de frenar los avances que se estaban produciendo. La situación se repite de nuevo, porque la invasión de Rusia a Ucrania obliga a replantearse qué sucederá durante las inminentes vacaciones en nuestro país. De momento, las nuevas estimaciones cuantifican 12 puntos porcentuales de caída en el gasto de viajeros extranjeros.

Además, la cuota de afluencia de extranjeros en España en 2022 se situaría en el 27%. Por tanto. Por todo esto, hay que estar muy pendiente de la evolución de la situación. Para José Manuel Brell, Socio responsable de la práctica de Estudios y Modelos Cuantitativos, y de la Industria de Turismo y Ocio en Braintrust, considera que tampoco podemos perder de vista «las consecuencias derivadas de las sanciones impuestas a Rusia».

Por ejemplo, considera que un efecto colateral puede ser la subida de gran parte del gasto habitual de las familias, lo que supondrá una menor capacidad de ahorro. Mientras, si el conflicto bélico se prolonga, opina que podríamos encontrarnos «ante una amenaza estanflacionaria que impacte de lleno en el crecimiento mundial, junto a un temor de la escalada bélica que emocionalmente provoque un menor deseo de viaje».

Ante esta situación, aboga por el análisis de datos para obtener información fiable que ayude a la toma de decisiones.

Los tres escenarios posibles

Para Angel García Butragueño, co-director del Barómetro Turístico y director de Turismo en Braintrust, «es necesario que las empresas privadas y las administraciones públicas en los destinos, trabajen en segmentar a su público objetivo, tengan en cuenta los cambios de comportamientos y patrones de viajes, ofrezcan propuestas de valor competitivas, y realicen inversión en aquellos segmentos de viajeros de valor proclives a visitar España, y cada destino en particular».

Según su punto de vista, «el reto está en recuperar paulatinamente la demanda, mientras se transforma la industria». Además, destaca que «la sostenibilidad será clave y una ventaja competitiva no sólo por moda, sino porque llevaría a una menor dependencia de las energías fósiles, donde se prevé una escalada sin fin de precios». Por todo ello, recalca la importancia de la flexibilidad y la capacidad de adaptación de un sector que ha demostrado ser resiliente.

A raíz de lo que han podido observar y en base a estos elementos clave, la firma de consultoría ha establecido que podrían darse tres posibles escenarios durante los próximos meses. Sus principales alternativas son las siguientes:

1. Escenario favorable

En él, la incidencia acumulada sigue bajando en España y en el resto del mundo. Además, el conflicto actual entre Rusia y Ucrania se acaba. A raíz de esto, es posible que durante la Semana Santa de 2022 el volumen de turistas extranjeros que visiten España sea prácticamente igual al de 2019, lo cual implicaría una recuperación en torno al 90% del gasto internacional.

2. Escenario medio

Donde quizá la pandemia siga ofreciendo un respiro al turismo, pero el conflicto no tenga presagios de un fin rápido. De esta manera, los viajes podrían verse afectados y la recuperación llegaría, pero de forma bastante más lenta.

3. Escenario desfavorable

En caso de que la guerra se prolongue, el repunte de las materias primas podría afectar de manera seria a las economías domésticas y al turismo internacional. Además, tendría un impacto en el turismo europeo, que supone entre un 85% y un 90% del número de extranjeros. Por tanto, en este contexto, caería hasta los niveles causados por ómicron e incluso por debajo.

El papel del turista nacional

En cualquiera de estas situaciones, queda claro que el turista nacional vuelve a convertirse en un factor clave del proceso de recuperación. Desde Braintrust afirman incluso que podría volver a salvar la temporada. Al fin y al cabo, sus previsiones indican que sus cuotas de afluencia podrían situarse en el 73%, de manera que el peso de los viajeros españoles es incontestable.

Dichos datos ya tienen en cuenta el efecto negativo de la invasión de Ucrania en los viajeros internacionales. También, el posible efecto positivo en caso de que España gane terreno frente a otros destinos tradicionales del Mediterráneo como Turquía, por su proximidad a la zona del conflicto.

En este contexto, parece que el turismo nacional podría convertirse de nuevo en la solución para algunos destinos, especialmente en el corto plazo. La razón es que, por motivos económicos y por percepción de seguridad, se prevé menos retracción. Es decir, que aunque el miedo al conflicto bélico puede lastrar los movimientos internacionales, no parece posible que suceda lo mismo a escala doméstica.

Qué pueden hacer los hoteles

Ante este escenario, también se han preguntado cómo deberían actuar destinos y hoteles para no perder su capacidad de atraer a los turistas extranjeros. Entre las principales soluciones, insisten en que es necesario tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Transmitir seguridad a los clientes.
  • Flexibilización de las condiciones, tanto de reserva como de anulación.
  • Contener los precios. Ante el impacto de la subida de suministros y su posible impacto en el gasto de las familias, será importante mantenerse asequible para el turista.
  • Analizar el desplome de precios en la competencia. Por ejemplo, en países como Turquía, para no perder competitividad.
  • Focalizar las acciones en el target concreto al que se dirigen.
  • Poner atención en el viajero nacional. Sobre todo hay que hacerlo teniendo en cuenta el flujo de desplazamientos habitual entre comunidades.
  • Centrarse en los países y regiones que suponen mayor afluencia de turistas, y de mayor valor.
  • Continuar con la transformación prevista.
  • No desesperarse. Son tiempos de resiliencia y adaptabilidad, por lo que no hay que caer en el desánimo.

Para ayudar en este último bloque, destacan que la buena noticia es que después de dos años no se ha perdido el deseo de viajar. De momento, la recuperación observada hasta noviembre confirma el peso del sector. Por tanto, si se consigue estabilidad, el turismo volverá a convertirse en una actividad indispensable para la economía española.

Imágenes cedidas: Toa Heftiba en Unsplash, Braintrust, Gunnar Ridderström en Unsplash

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