Adoptar medidas sostenibles crea valor

Cada vez hay menos dudas de que el cuidado del planeta debe ir de la mano del turismo del futuro. Aunque sea, porque adoptar medidas sostenibles permite crear valor añadido durante muchos años. Un valor que se traduce en satisfacción laboral, fidelización del cliente y reducción de costes. Es decir, que afecta de forma total y transversal a la compañía.

Desde hace unos años sobre todo, se ha notado un cambio de paradigma. El sector turístico hotelero se considera un pionero de la apuesta por la eficiencia energética y la sostenibilidad. En esta línea, se han puesto en marcha proyectos muy diferentes, siempre enfocados a la necesidad de apostar por la sostenibilidad en un sentido amplio.

Precisamente el webinar El futuro del sector turístico hotelero: eficiencia energética y sostenibilidad organizado a través de HUB Empresa de Banco Sabadell ha querido poner el foco en la imperiosa necesidad de adaptarse para ser más competitivo. De esta manera, se han reunido tres expertos que han explicado cómo estos cambios, además de impactar directamente en la estructura de costes de la compañía, le aportan una imagen mucho más moderna y profesionalizada.

Por ello han contado con la participación de Cushman & Wakefield, una de las consultoras más activas en proyectos de eficiencia energética y sostenibilidad en el sector hotelero. En concreto, han estado presentes Miquel Estelrich, consultor senior de sostenibilidad en España, y Albert Grau, uno de los directores del departamento de Hospitality España.

También se ha conectado Pepe Díaz Montañés, CEO de Artiem Hotels, en representación de su grupo hotelero, que es muy activo en proyectos de eficiencia y sostenibilidad. A su vez, Pere Casas, director del sector turístico de Banco Sabadell, ha sido el moderador del encuentro. En él, los expertos han ofrecido su visión sobre el futuro del sector y la posibilidad de apostar por la sostenibilidad.

Incertidumbre y recuperación: el punto de partida

En estos momentos, la industria está atravesando una etapa complicada. A la recuperación incipiente tras la crisis sanitaria global se suma la incertidumbre causada por la guerra en Ucrania. A pesar de todo, como punto de partida, los participantes se han mostrado optimistas con el futuro del turismo en España.

«Los mensajes que estamos recibiendo por parte del sector es que el ritmo de reservas para Semana Santa y para el verano ya son muy altos» ha explicado Albert Grau. Por eso considera que «las previsiones para 2022 son muy buenas». «La demanda nacional es muy elevada, pero la internacional también», expresa, incluso a pesar del conflicto bélico, que reconoce que sí ha ralentizado un poco todo.

Por su parte, Pepe Díaz Montañés opina lo mismo. Es más, incluso afirma que «la temporada alta se está adelantando». «Habrá que esperar a las consecuencias negativas del conflicto bélico y, si hay crisis económica, ver cómo se prolonga, pero de momento ahora los datos son buenos», ha asegurado.

La situación real de la sostenibilidad

En cuanto al estado de la sostenibilidad en los alojamientos, Miquel Estelrich confirma que se pueden encontrar ejemplos muy diversos. «Hay hoteles que están apostando por certificaciones de sostenibilidad y luego otras cadenas que defienden estrategias de circularidad«.

En el segundo caso destaca especialmente lo que está ocurriendo en Baleares, que en poco tiempo ha creado leyes para defender el ecosistema. «No quieren que el impacto positivo sea solo en activo, sino que vaya también hacia el lugar de destino y al cliente», revela. Es decir, que la sostenibilidad también sirve para retener al cliente y atraer a un perfil nuevo.

Otra de las apuestas interesantes es la eficiencia del consumo de agua mediante tecnologías que permiten cerrar el círculo de agua no potable. El experto explica que la reutilización en la descarga de inodoros y riego de jardín reduce el consumo en el establecimiento hasta en un 40%.

Por otro lado, una mejor gestión de los residuos orgánicos es otra vía de actuación interesantes. Ciertos hoteles los envían a empresas locales para que hagan compost que luego utilizan en sus propios cultivos. De estos cultivos luego derivan los productos alimenticios que emplea el hotel. «Estas medidas ayudan a crear empleo en otros sectores no necesariamente relacionados con el turismo» agrega como otra ventaja de este modelo sostenible.

Diferencias entre grandes y pequeños hoteles

Albert Grau añade que estamos ante un mercado muy atomizado. «Los grandes grupos hoteleros por las propias estructuras que tienen ya estaban integrando la sostenibilidad antes de la pandemia, así que ya llevan el proceso muy avanzado», comienza. Sin embargo, explica que «cuando miramos a establecimientos hoteleros que son familiares o pequeños, esta situación no es la misma».

«Venimos de unos años complicados y han tenido que gestionar todo de forma distinta, han estado más centrados en paliar las consecuencias de la pandemia». Por eso, «aunque están sensibilizados y ven que el consumidor lo está demandando«, el acceso a los procesos sostenibles no es tan fácil, de manera que opina que «quizá ahí vamos un poco más a la cola».

La concienciación por cuidar el planeta ha aumentado mucho en los últimos años. Por eso, Miquel Estelrich explica que a nivel legislativo están ocurriendo cambios que van a obligar a las empresas a que vayan en esa dirección sostenible. Sobre todo, porque si no cumplen con los mínimos, por ejemplo de reducción de emisiones de carbono, van a tener que pagar un impuesto.

«No ser sostenible cada vez es más caro, se está creando un contexto para que la sostenibilidad sea cada vez más rentable», continúa. «Por una parte tenemos el mercado, por otra la iniciativa privada y ahora se empuja a nivel legislativo para trabajar la parte ambiental, social y de gobernanza de las empresas», relata.

En ese sentido hay que saber que aquellas compañías que cotizan en bolsa o cuentan con más de 500 trabajadores tienen que explicar qué hacen por el planeta. Además, esos informes deben ser auditados. Es decir, que tiene que ser de calidad y ser verificable que tienen estos compromisos.

El caso de Artiem Hotels

Pepe Díaz Montañés habla de su caso concreto. Asegura que en Artiem Hotels tienen muy integrada desde el principio esta filosofía en su forma de trabajar. Además, siempre han optado por «formas de pensar diferentes» con la que crear ventajas en sus decisiones de estrategia y de inversión, además de que buscan «crear un impacto transversal».

«Tenemos distintos proyectos con los que tratamos de mejorar nuestro nivel de sostenibilidad y compromiso con la sociedad», asegura. Al respecto aclara que defienden la iniciativa B Corp, que consiste en «no ser la mejor empresa del mundo, pero sí la mejor empresa para el mundo«. Es decir, en «generar valores para los clientes y para los trabajadores».

Respecto a las iniciativas concretas que han puesto en marcha, pone dos ejemplos de medidas sostenibles. El primero es que en 2017 se dieron cuenta de que no avanzaban con la huella de carbono, de manera que se plantearon qué tenían que hacer para romper ese techo. Llamaron al proyecto 80-80, porque la idea era reducir su impacto en un 80% en 80 años.

«Planteamos ese objetivo ambicioso y seguramente todavía inalcanzable para salir de la zona de confort», relata. «Contratamos a una empresa para que nos asesorara y trazamos un plan para reducir un 60% con la tecnología del momento». Gracias a ello asegura que posiblemente este año cierren ya con una reducción del 40% respecto al 2018. Mientras, el objetivo para 2030 es ser positivos.

El segundo ejemplo es la reducción del desperdicio alimentario, pues considera que «es un problema social tremendo y una injusticia». Por ello, desde el año pasado están intentando reducirlo sin que la gente se prive de nada. Quieren que el «consumo sea el adecuado». Este reajuste de cantidades y de educar al cliente también tiene un impacto directo en los resultados, porque reduce costes.

Un cambio de visión y de personal

La retención de talento es un problema actual al que debe hacer frente el turismo. Ahí la sostenibilidad puede ser clave. Pepe Díaz Montañés asegura que estas medidas mejoran la relación con los trabajadores. Afirma que «la gente solo ve el ahorro directo, pero hay un impacto transversal: mejora logística, de procesos, de la satisfacción del personal…»

Por eso es tangente: «adoptar medidas sostenibles es un intangible que crea valor durante muchos años». En ese sentido, Albert Grau afirma que ha habido un cambio de mentalidad. Mientras que antes algunos grupos tenían una visión comercial y querían conseguir los certificados para mejorar ventas o captar clientes concretos, desde hace unos años es una actitud que se ha integrado en el ADN de la compañía.

«Antes lo veían como un coste, no como un beneficio», explica. Además, reconoce que puede ser porque están realizando una serie de acciones que «tienen prácticamente un retorno inmediato una vez haces la inversión».

A su vez, destaca de nuevo la complicada situación en recursos humanos. «Los hoteleros ponen sobre la mesa la dificultad para retenerlos, entonces hay que implementar una serie de políticas en la empresa para que se sientan orgullosos», afirma.

La demostración de que esto funciona es lo que cuenta Pepe Díaz Montañés, quien asegura que este año han tenido una gran demanda de gente que quiere trabajar con ellos. Además, cuentan con un perfil muy elevado. «La gente al final quiere sentirse orgullosa de su trabajo, entonces es una forma de generar un valor intangible», asegura.

Concienciación internacional y futuro

A la hora de hablar del panorama global, Miquel Estelrich aclara que los nórdicos empezaron antes con estas medidas y que históricamente tienen mayor conciencia ecológica. Por eso han detectado un interés mayor por la sostenibilidad que en España, aunque al mismo tiempo afirma que nuestro país «se está poniendo rápidamente al día».

Sin embargo, Pepe Díaz Montañés explica que «lo que nosotros entendemos por sostenibilidad, para un sueco, un finlandés o un noruego es insuficiente». Para demostrarlo pone como ejemplo las papeleras trifásicas de separación, que en los hoteles nacionales son una novedad, mientras que allí es lo habitual desde hace tiempo. Por eso concluye afirmando que «hemos avanzado mucho, pero tenemos que avanzar más».

Mientras, Albert Grau es consciente de que «hay una diferencia importante entre los países norte y centroeuropeos», pero de cara al futuro de la sostenibilidad, prefiere hacer énfasis en el origen y la tipología de la demanda. «Cada vez más las políticas van por segmentos de demanda, y hay algunos nuevos como los nómadas digitales que llevan muy interiorizado buscar la sostenibilidad integrada», explica.

También pone el ejemplo las nuevas generaciones, que están más sensibilizadas con el cuidado del planeta. A su vez, aclara que «incluso en segmentos como el MICE o las familias, la sensibilización ya es muy generalizada«. Por eso, destaca que en las ferias ya se pone como ejemplo el debate sobre medidas sostenibles, por lo que los inversores también están mostrando interés en el cambio.

Por eso, considera que «se cierra un poco el ciclo, desde el inversor pasando por el operador y hasta el cliente final, si no hay unos estándares mínimos de sostenibilidad (económico, social y medioambiental) la puerta se cierra». En esta línea, su compañero Miquel Estelrich afirma que «hay una conciencia de que para que el turismo vuelva al entorno hay que cuidarlo, porque una mala calidad ambiental puede perjudicar a los clientes».

Imágenes cedidas: Jw. en Unsplash, Danist Soh en Unsplash, Artiem Hotels, Joao Vitor Marcilio en Unsplash

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