La estacionalidad hotelera impide la sostenibilidad económica

La sostenibilidad es la principal tendencia del turismo este año. Más allá de que los clientes la busquen, las compañías están cada vez más apostando por ella. Sin embargo, aunque la estacionalidad hotelera implica una preocupación por el medioambiente, hace que se deje de lado la sostenibilidad económica, que tan necesaria es para el sector.

No es su único problema, pues también impacta directamente en los alojamientos. Desde la firma de consultoría y servicios profesionales Braintrust han emitido unas interesantes conclusiones sobre los problemas derivados de este modelo de negocio, que tan habitual es en España. Aunque, quizá, debería tener los días contados.

Desde los picos que sufre la actividad hasta las posibles soluciones a los problemas que esto genera, la nueva oleada del Barómetro Turístico de la firma pretende ayudar a la industria de los viajes a afrontar los principales retos que todavía están por llegar y que serán claves en su futuro inmediato.

Una desigual distribución del viajero

En opinión de Braintrust, la nueva reforma laboral no tendrá ningún efecto en la industria turística. No hasta que la desestacionalización sea una realidad en nuestro país. El motivo es una suma de factores. Los principales son la gran diferencia entre los momentos de actividad y la falta de estrategias de segmentación. Pero también la escasa innovación en las propuestas de valor y la carencia de planes estratégicos, ya sea a corto, medio o largo plazo.

Para poner de manifiesto la dificultad de que este modelo económico sea sostenible en el futuro, han elaborado un gráfico de cómo se concentra el alojamiento. Han escogido las cifras de 2019 por tratarse de un año más representativo, como puede verse aquí:

Distribución de los viajeros por mes según tipo de alojamiento (Barómetro Braintrust a partir de datos INE)

De un solo vistazo queda claro que la mayoría de los desplazamientos y reservas se producen entre mayo y septiembre. Los cuatro meses de la temporada alta acaparan la mitad de las estancias de turismo. De esta manera, el bajo movimiento fuera de este periodo dificulta la empleabilidad continuada en el tiempo.

La sostenibilidad debe ser también económica

Braintrust también ha confirmado una vez más que la sostenibilidad medioambiental está copando el interés de la mayoría de las empresas nacionales, con un 75% de opiniones favorables. Este dato confirma una tendencia en alza y es muy importante. Sin embargo, detrás se oculta otro detalle llamativo.

La sostenibilidad económica se ha quedado atrás. Sin un modelo de valor rentable, que supone la dinamización de las economías locales y de la empleabilidad, el turismo lo tiene complicado. Si no se convierte en el baluarte de la nueva reforma laboral, la industria se encontrará con grandes dificultades. Esto se debe a su actividad llena de grandes picos y discontinuidad en los contratos.

Dichos aspectos clave se quieren corregir desde las instituciones y gobiernos. Por ello, para José Manuel Brell, socio responsable de la práctica de Estudios y Modelos Cuantitativos, y de la Industria de Turismo y Ocio en Braintrust, «los tiempos de perseguir récord de turistas internacionales a cualquier precio han pasado a la historia».

«La pandemia deja unos nuevos comportamientos en los viajeros que habrá que observar con atención y actuar con rapidez desde el punto de vista de la oferta», asegura. Por este motivo están trabajando en la «adaptación y personalización» de la oferta de la industria, que debe «saber combinar turistas nacionales e internacionales a través de una buena segmentación».

Solo así se puede construir «un modelo económicamente más sostenible, no sólo para los destinos sino para todos los actores de la cadena de valor turística».

Necesitamos al turista nacional

Para ejemplificar el impacto de la estacionalidad hotelera en el turismo, han elaborado otra gráfica que compara lo sucedido en los distintos alojamientos en 2021 frente a 2019. De esta manera se observa cómo algunas comunidades autónomas caen con fuerza tras la pandemia.

Es lo que ha ocurrido en Baleares, Canarias, Cataluña y Madrid, que dependen en exceso del turista internacional. Esto, en tiempos de crisis, ha estrangulado tanto el modelo turístico como el económico en dichas regiones, que se han visto muy afectadas por la crisis sanitaria global.

Por el contrario, en apartamentos turísticos comunidades como Galicia, Murcia, Asturias o Castilla y León se recuperan muy rápidamente y se sitúan muy cerca de los niveles de viajeros pre-pandemia.

Recuperación por tipo de alojamiento por CC.AA. (Barómetro Braintrust a partir de datos INE)

Una manera de conseguir equilibrio en el sector pasa, por tanto, por apostar por el turista nacional. Para empezar porque diversifica sus vacaciones a lo largo de todo el año, pero también porque prioriza España para estancias cortas o viajes de fin de semana. Según el propio Barómetro de Braintrust, el 75% de los españoles pensaban quedarse en el país incluso aunque levantaran las limitaciones.

Este deseo se ha visto aumentado por la promoción tan intensiva de los destinos dentro de nuestras fronteras, que atraen a este viajero local. Hay que tener en cuenta que 3 de cada 4 españoles ha declarado que el viaje, si desaparecen las restricciones, será una de sus prioridades personales. Así se convertirá en un gasto importante del presupuesto familiar.

También es interesante que la intención de viajar por ocio se ha disparado hasta llegar a niveles de casi 80%. Por todo ello, parece evidente que hay un filón muy importante que se debe aprovechar para apostar por la sostenibilidad económica en el turismo.

Aprender a lidiar con los cambios

No hay ninguna duda de que la hotelería se encuentra en un punto de inflexión. Para José Ignacio Sánchez Butragueño, director de Hotelería y Ocio de Braintrust, debe salir reforzada de este momento tan delicado.

Si quiere conseguirlo, tiene que trazar y definir Planes Estratégicos a corto, medio y largo plazo que sean capaces de afrontar el gran reto del turismo en España y recuperar la demanda mientras se transforma la industria. Por ello conviene ser consciente de que, aunque los datos de 2021 no son del todo representativos, sí muestran unas tendencias que no debemos perder de vista.

La apuesta pasa por no quedarse parado. La situación no va a volver a la normalidad previa a la llegada de la Covid-19 y los hoteleros no pueden estar quietos esperando a que esto ocurra. Es necesario diversificar y adaptar la oferta de hoteles, redefinir la propuesta de valor y maximizar la rentabilidad a través de un mix óptimo de segmentos y canales, de estrategias de pricing que capturen todo el potencial, y de la generación de nuevas fuentes de ingresos.

Para el experto, las claves del futuro pasan por la innovación y la sostenibilidad, ya sea económica, social, medioambiental y territorial. También por un enfoque de rentabilidad a través de un mayor ADR (precio medio). Esto servirá para diseñar una nueva era que permita de nuevo a España liderar el turismo en el futuro.

Imágenes cedidas: Edgar Chaparro en Unsplash, Braintrust

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