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“Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y… las estadísticas” (Mark Twain).

Este artículo iba a titularse “la recuperación no está tan cerca para el sector turístico”: un enfoque quizás pesimista, pero no demasiado alejado de cómo lo veo yo.

Mi reflexión inicial nace de la lectura de las noticias y de las previsiones publicadas por agencias gubernamentales y entidades financieras. Las veo cargadas de optimismo en cuanto al futuro a corto y medio plazo. Sin duda, hay noticias positivas, como el avance en la vacunación, el incremento del turismo nacional en ausencia del internacional, pero ¿suficientes como para generar tal optimismo?

Decidí cambiar el título. Hay que tratar de no perder la esperanza y, en caso de duda en la tendencia, inclinarse por lo positivo. Pero, sobre todo, creo que es preciso ser analítico. No dejarse convencer por los titulares y revolver las tripas de la noticia. Pensé en Casandra, deidad griega que tuvo el don, en compensación a su entrega carnal al dios Apolo, de la profecía. Pero cuando ella tuvo que cumplir su parte, rechazó a Apolo y este la maldijo: “Seguirás teniendo el don de la profecía, pero nadie creerá tus pronósticos”.

Y así estamos: hay fuentes y datos que auguran optimismo, pero dentro de ellos hay incógnitas. Otros son pesimistas, pero con zonas claras en sus previsiones.

¿Dónde estás, Cassandra? ¡Vamos, échame una mano! Tú me ayudas con tu don; yo intentaré que mi mensaje sea creíble.

Veamos algunos ejemplos:

  • Nos dejamos impresionar por el crecimiento de la actividad respecto a 2020… pero no queremos ver los datos de 2019 y anteriores.
  • Leemos de las elevadas ocupaciones hoteleras sin querer ver que estas, en muchos casos, se están consiguiendo con una plantilla más reducida.
  • Conocemos de las ayudas que vamos a recibir, pero olvidamos las condiciones que se han de cumplir y desconocemos qué parte llega finalmente a quien las necesita.

Titulares vs. realidad

Existe el riesgo de que quien se quede con los titulares sin profundizar, pueda tener visiones segmentadas que influyan negativamente en las decisiones a tomar.

Veamos algunos de los titulares, tratando de centrarme en el contenido y no en el medio: “Los hoteles de Madrid ya superan el 85% de ocupación”; “La recuperación del turismo y el consumo harán crecer a todas las comunidades” o “El turismo y el consumo tiran de la economía española”. Estos mensajes chocan con datos recientemente compartidos por la CEHAT tales como:

  • Las pernoctaciones de turistas extranjeros han caído un 75% en los últimos 12 meses y un 20% la de los residentes en España.
  • En cuanto al número de plazas ofertadas, todavía un 18% de la planta alojativa española no está abierta al público.
  • La caída en la ocupación de los establecimientos hoteleros es de más del 42% en los últimos 12 meses.
  • El ingreso medio por habitación disponible (RevPar) de 2021 supone el 50% del obtenido en el último año pre-pandemia (2019).

Cierto es, también, que hay datos macro, como previsiones de crecimiento, evolución de parámetros de inflación a medio plazo, compromisos de entidades supranacionales (Unión Europea) y declaraciones de Jerome Powell (Jackson Hole) sobre mantenimiento de medidas de apoyo y mantenimiento de los tipos de interés… Y otros que ayudarían a los optimistas a mantener predicciones positivas.

Pero yo prefiero no ser como Casandra: tener simplemente el don. Yo prefiero utilizar el método, también de la antigua Grecia, de la hieroscopia, que no es otra cosa que analizar las vísceras del animal. En sentido metafórico, claro.

Pero también quiero dejar muy claro que mi interés (me muevo en el mundo de la hostelería y del turismo) está muy lejos de dramatizar, asustar o condicionar decisiones. Mi único interés es aportar. Y con esa intención trataré de mencionar algunos riesgos que deben ser marcados en el radar cuando tratemos de vaticinar sobre la recuperación y la estabilidad del sector.

Inflación

Sobre todo en Estados Unidos, que ha experimentado su mayor subida en 13 años casi triplicando la prevista por los bancos centrales. Aunque pudiera pensarse que es ocasional, creo que, al menos, debemos considerarlo como un aviso.

Estanflación

Combinación de estancamiento e inflación, que se traduciría en aumento de desempleo y de los precios y, posiblemente de los tipos de interés. De producirse esta situación, España sería uno de los países más afectados, por su elevado índice de desempleo.

Conflictos internacionales

Se están produciendo continuamente conflictos internos (Cuba, Venezuela, Perú, Oriente Medio) que no pueden asumirse como meramente locales. Tienen siempre un cierto efecto mariposa. La situación en Afganistán sin duda es una amenaza, tanto por su efecto interno como por la eterna lucha entre bloques internacionales; China y Rusia se aprovecharán; Europa y EEUU tratarán de combatirlo.

Evolución del crédito a particulares y empresas

Empresas y personas han estado tirando de sus ahorros en estos casi dos años de parón de actividad. Puede llegarse a un punto en que su última salvación, el crédito bancario, se reduzca notablemente. La recuperación del consumo y de la actividad se verán muy afectadas.

Escasez de productos básicos

Cobre, madera, plástico, semiconductores para la fabricación de chips… Productos que afectan tanto a la industria como a los ciudadanos. Al haber mucha demanda y poca oferta, los precios de estos subirán y esto irremediablemente termina afectando a todos.

Cambio climático

Este verano hemos sido testigos de catástrofes. Turquía, Grecia, California, “on fire”. Alemania noroccidental y comarcas de España inundadas. El huracán, IDA, el terremoto de Haití… La madre naturaleza se está vengando y cada vez parece más difícil pararla.

Hackering

Con la creciente dependencia de Internet y la evolución del G5 y de la computación cuántica, los ataques informáticos continúan creciendo y, cada vez más, afectando a la política y economía de los países.

(R)evolución laboral

Por mis comentarios con contactos profesionales, parece que ese pretendido incremento de ocupación en el sector se está consiguiendo con un nivel de plantilla inferior al habitual. La situación de ERTEs continúa y los empresarios no pueden permitirse (ya quisieran poder hacerlo) reincorporar la totalidad de sus equipos.

Estos días Pablo Torres, colega profesional, ha publicado dos artículos muy interesantes sobre “La Gran Renuncia”. Menciona que “el cansancio, el hartazgo, o la renuncia a volver a la oficina tras un largo periodo trabajando en remoto haga que tantos profesionales opten con relativa facilidad por abandonar su puesto de trabajo…”.

Así, entre los que no pueden volver y los que prefieren no hacerlo, la evolución laboral no está clara.

Para concluir quiero recordar que, con esta reflexión, no pretendo otra cosa que, con todo el respeto y humildad posible, intentar ampliar el campo de visión de aquellos con miradas cortoplacistas y de quienes se dejen seducir por los titulares optimistas de los medios de comunicación.

Imágenes cedidas: Stefan Spassov en Unsplash