inversores empresas

Todo lo que evolucionó lentamente y durante décadas en relación al compromiso de la empresa con el medioambiente, la comunidad local o los empleados, se va a ver acelerado en los próximos años motivado por la actual crisis.

La visión de la empresa como referente social y motor de cambio se debe interiorizar, y mucho de lo que permanezca estará motivado por un cambio de mentalidad y actitud que poco a poco empieza ser evidente en los empresarios, emprendedores e inversores.

Los proyectos y empresas que no incorporen en su ADN el compromiso social y medioambiental podrán mantenerse en el corto plazo, algunas en el medio, pero el largo plazo queda solo para la organización comprometida.

La empresa debe asumir dos nuevos roles en esta nueva normalidad. El primero es externo y consiste en conectar con la sociedad para hacerla mejor y más consciente; el segundo, interno, es una cuestión de propósito, con el que los empleados deben tener claro su papel en la empresa y en la sociedad, para así ofrecer su mejor versión.

Criterios ASG a la hora de invertir

En lo referente a los inversores, es importante entender estrategias de inversión como las Best-in-class o de valoración destacada donde, además de llevar a cabo un análisis financiero tradicional, se consideran de forma implícita Criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno Corporativo (criterios ASG), que ayudan a identificar proyectos que generan rendimientos financieros competitivos a largo plazo, impacto social positivo en el corto, y que a su vez identifican riesgos de inversión generando una rentabilidad mejor y más segura.

Este tipo de criterios, complementarios con los financieros, forman parte de la estrategia de fondos centrados en la inversión socialmente responsable (ISR), entre los que cabe destacar a BlackRock, que preconiza la inversión sobre proyectos que repercutan positivamente a inversores y propietarios, pero también a empleados, comunidades, proveedores y clientes.

Las empresas deben comenzar a trabajar en sus propios patios traseros, asociándose con comunidades e inversores para proporcionar las soluciones innovadoras necesarias para revitalizar las economías locales y aportar valor a la sociedad. El tejido empresarial juega un papel vital en la sociedad como motor de creatividad, innovación y generación de oportunidades.

El valor de la empresa no es solo una cuestión financiera

En el ejercicio de esa labor de conectar con la sociedad, hay ejemplos destacables para este tipo de valoraciones. Por ejemplo, el hotel Barcelona 1882 (del inversor Meridia Capital), cuenta con un banco de horas de mantenimiento con el que los empleados del departamento de mantenimiento del hotel dedican dos horas al mes a desplazarse a casas de vecinos necesitados, por ejemplo personas mayores que requieren de ayudas a nivel técnico, desde arreglar un enchufe o cambiar una bombilla a configurar un mando de televisión desconfigurado.

También merece la pena hablar de propuestas como las de la cadena sueca Scandic Hotels, que dio un giro a su estrategia y estableció un propósito de mejora para convertirse en una cadena referente a nivel internacional. Scandic implantó el método TNS (The Natural Step), una organización internacional sin fines de lucro dedicada a lograr la sostenibilidad ecológica, social y económica empresarial. Su metodología considera tanto el impacto medioambiental de la empresa como su labor contributiva a la sociedad, destacando el empleo de un embudo sobre la necesidad de cambio que es revelador a la par que sencillo.

El embudo TNS es una representación conceptual de la disponibilidad y el uso de recursos. Ilustra que a medida que aumenta la demanda sobre los actuales recursos, la disponibilidad de los mismos decrece, haciéndose necesario superar este desequilibrio abriendo el embudo donde la demanda es menor que la oferta.

embudo TNS
Embudo TNS

Pero, de cara al inversor, no prevalecen solamente los condicionantes de uso de recursos, sino que, también son importantes criterios de impacto social, relación con empleados, proveedores, o el conjunto de la población susceptible de tener vínculos con la empresa, así como factores de gobierno corporativo relacionados con la gestión y liderazgo de la compañía, políticas internas, retribución de los directivos, etc.

Valorar el corto plazo frente al largo plazo

La integración de criterios ASG para la toma de decisiones de inversión es solo una de las formas de valorar proyectos socialmente responsables, y junto con las inversiones Best-in-class, son algunas de las variantes que más han crecido en los últimos años. En definitiva, no estamos hablando de hacer el bien, se trata de hacer buenos negocios y crear una economía próspera con mayores oportunidades para todos.

Se hace necesario valorar el corto plazo frente al largo plazo, y para ello la inversión está evolucionando desde un modelo de exclusión (no invertir en compañías con criterios negativos en aspectos sociales, ambientales o de buen gobierno) a estrategias más elaboradas que recurren a metodologías de preselección de activos en las que se llega a valorar el impacto positivo social y medioambiental de cada proyecto. Es apostar por el progreso y el propósito, reconocer que las empresas que resuelven los desafíos de esta nueva realidad son las mejor posicionadas para crecer.

Mientras tanto, los hoteles que busquen inversión contarán con un mayor valor si son capaces de asumir los dos roles de la organización de esta nueva era, conectar con la sociedad para hacerla mejor y más consciente, y tener un propósito compartido con sus equipos.

Imágenes cedidas: Matt Palmer en Unsplash