Afecta al turismo que Google Analytics sea declarado ilegal

La agencia austríaca DBS ha estimado que el uso de Google Analytics es ilegal, porque no cumple con los requisitos del Reglamento General de Protección de Datos. Lo mismo ha hecho la CNIL francesa. Aunque la noticia hiciese saltar algunas alarmas a mediados de febrero, cuando se hizo pública la segunda sentencia, en el sector hotelero ha pasado un poco desapercibida. Sin embargo, puede tener un gran impacto en el ámbito del turismo.

En un momento en el que la protección de datos es un tema candente, no resulta sorprendente que se pongan en tela de juicio ciertos servicios. Por otro lado, tenemos que entender que al mismo tiempo se trata de una herramienta muy interesante. Multitud de compañías la emplean para conocer mejor a sus potenciales clientes y ofrecer servicios personalizados.

Ahora que la propia Agencia Española de Protección de Datos está investigando a varias empresas que utilizan la herramienta del gigante estadounidense, el debate está servido. Con él, vuelven la incertidumbre y los riesgos para una industria que se encuentra todavía en pleno proceso de recuperación pos-Covid.

¿Por qué se oponen las agencias de protección de datos?

Lo primero que debemos entender es que Google es una empresa estadounidense. Como tal, su tecnología exporta datos personales fuera de la Unión Europea. Por tanto, el uso de Analytics manda información hacia Google LLC, algo que se contradice con los requisitos del Reglamento General de Protección de Datos.

Es decir, que la Agencia de Protección de Datos de Francia (CNIl) y su homóloga en Austria han determinado que su uso incumple la actual normativa europea de privacidad. La razón es que las autoridades de Estados Unidos podrían acceder en cualquier momento a esa información. Que, recordemos, no es poca, pues sus servicios gratuitos almacenan multitud de datos que son muy valiosos.

Parte del conflicto proviene de que Analytics se dedica a utilizar los datos de los visitantes para un uso publicitario y no exclusivamente reservado para el propietario del dominio que los recoge. Por tanto, las cláusulas contractuales estándar llevadas a cabo por la compañía tecnológica no son ahora mismo suficientes para cumplir con los requisitos de nuestro continente.

¿Qué implica esta decisión para Google Analytics?

El problema nace, sobre todo, porque la normativa europea choca con las leyes de vigilancia estadounidense, que sí permiten tener acceso a datos exteriores a sus fronteras. No es la primera vez que ocurre algo así, pues la asociación sin ánimo de lucro None of Your Business (NOYB) está trabajando en varios casos similares. Concretamente, cuenta con 110 casos abiertos en estos momentos.

Además, otras agencias han impuesto límites al uso de datos de ciertas compañías. Por ejemplo, la francesa CNIL decretó que algunas nubes y plataformas de Health Data Hub no cumplían con los requisitos de seguridad del Reglamento General de Protección de Datos por culpa del Cloud Act estadounidense. Lo mismo ocurrió con Mailchimp según las consideraciones de la agencia de privacidad de Baviera (BayLDA).

A su vez, a lo largo de 2021, aumentaron casi en un 600% las multas causadas por el incumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos. No solo eso, pues también hay que tener presente que hasta el propio Parlamento Europeo fue sancionado en enero por transferir datos a Estados Unidos a través del uso de Analytics sin la protección correspondiente.

Es decir, que la magnitud del conflicto es mayor de la que pueda parecer a simple vista. Por supuesto, las leyes de seguridad estadounidenses podrían cambiar para evitar estos conflictos, como explica en un artículo Pierre Saisset, director general de Europa del Sur & Partner en Eulerian. Aunque, de momento, no parece que vaya a suceder.

¿Cuáles serán sus consecuencias en el turismo?

La consecuencia de los límites a herramientas como Analytics pueden ser enormes en el sector de los viajes. Al final, se trata de la forma que tienen muchas empresas de conocer a sus clientes y de adaptar los servicios que ofertan a sus necesidades. Su capacidad para estudiar el comportamiento del usuario y medir el impacto es clave en todo el sector.

Por ejemplo, permite adaptar la web en base al perfil de los turistas, para incluir más idiomas si detectan visitas de un país en concreto o hacer que responda mejor a los móviles. Además, da igual la manera en la que se configure la herramienta o que se instalen soluciones server-side de Google, pues no hacen que el tratamiento de datos pase a ser legal a los ojos de los organismos encargados de supervisarlos.

A su vez, debemos tener en cuenta que esta regulación a Google seguramente acabe afectando a otras plataformas estadounidenses similares, incluidos los clouds. En definitiva, se podría producir una reacción en cadena cuyos efectos todavía son difíciles de prever. Por tanto, quizá lo recomendable sería pensar en alternativas que no pasen por el empleo de tecnología de Estados Unidos. O, al menos, no depender exclusivamente de ella.

Esta decisión estratégica podría ser beneficiosa en el medio y largo plazo. También habrá que ver si los proveedores de cloud europeos saben aprovechar la oportunidad y hacer ver su valor en la actualidad. O qué estrategia adopta Meta, que ya amenazó con irse de la Unión Europea por esta misma razón.

Ahora que Francia ya ha ordenado a empresas y operadores que dejen de utilizar Google Analytics bajo riesgo de multa, solo queda esperar para descubrir qué decisión tomará nuestro país al respecto en un futuro próximo y cómo afecta al ámbito del turismo.

Imágenes cedidas: Edho Pratama en Unsplash, Myriam Jessier en Unsplash

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