Israel pasaporte sanitario

Mientras la Unión Europea debate sobre cómo será el pasaporte digital sanitario o pase verde (Green Pass) para poder viajar libremente, otros países como Israel ya están poniéndolo en marcha entre sus ciudadanos.

El país judío ha vacunado ya a la mitad de sus 9 millones de habitantes. Por eso, hace una semana lanzó una aplicación que muestra si las personas han sido inoculadas contra el COVID o si ya son inmunes tras haber contraído la enfermedad.

La situación en el país se empieza a normalizar, al menos para quienes han recibido la vacuna. Han reabierto centros comerciales y museos, si bien es cierto, los portadores del ‘pase verde’ tienen preferencia en gimnasios, hoteles, teatros y conciertos. A todo esto se suma el derecho a cenar en el interior de bares y restaurantes, una medida que iba a entrar en vigor el 7 de marzo, pero que se puede retrasar en base a algunos rebrotes aparecidos en el país.

Crecen las reservas

Aunque en el país israelí la vida no ha vuelto a la normalidad, sí es cierto que es el país donde más cerca están de conseguirlo. Los hoteles aceptan cada vez más reservas, las tiendas abren con normalidad y los conciertos en directo vuelven a teatros y locales. Y aunque las mascarillas son obligatorias, las personas vacunadas, especialmente las más mayores, tienen la posibilidad de pasear sin ellas por la calle.

En el diario The Guardian, recogen las declaraciones de Armin Grunewald, director del Hagoshrim Hotel and Nature, cerca del Mar de Galilea. Afirma que casi todas las habitaciones están llenas de viajeros con este ‘green pass’. “La gente respira feliz y liberada”, señala. Aun así, no se ha vuelto a la normalidad anterior a la pandemia, sino que algunas normas COVID continúan vigentes en el hotel.

Por ejemplo, sigue limitándose el aforo en espacios cerrados, por eso se ofrece el desayuno al aire libre o en la habitación. Por su parte, los menores de 16 años, que no tienen que vacunarse, sí deben mostrar un PCR o un antígeno negativo para poder alojarse.

Pero no todos están de acuerdo. Algunos gobiernos europeos empiezan a cuestionar si es ético limitar la participación ciudadana a tener o no este pasaporte sanitario. Esta discriminación podría caer en la ilegalidad. De hecho, cada vez son más los colectivos que reaccionan en contra de este pasaporte.

En Israel también hay cierto malestar por esta situación, pues existe el dilema de si la gente que no esté vacunada se va a quedar atrás. Empiezan a surgir también las primeras protestas en contra del pase verde, pues aseguran, crea una nueva jerarquía social.

Viajes sin cuarentena: crece la desigualdad

Aun con todo, Israel sigue negociando con varios países el flujo de turistas sin guardar cuarentena. Sin duda, para muchos viajeros, la vacuna merece la pena si pueden conseguir esta ventaja.

Por el momento, el país ha firmado acuerdos provisionales con Chipre y Grecia para realizar pruebas piloto en primavera. Además, están negociando un plan similar con toda la UE y Reino Unido.

De nuevo surgen dudas. Con una vacunación tan desigual según países, el derecho que otorga la Green Pass permitiría viajar con libertad a los viajeros de los países más ricos, en detrimento de aquellos más pobres, que se quedarían rezagados y perderían este derecho de libertad de movimiento.

Es lo que está pasando por ejemplo en Palestina, incluidas las zonas controladas por Israel. De hecho, miles de palestinos van a las zonas ocupadas a trabajar, por eso el estado judío se ha visto obligado a lanzar una campaña de vacunación a estas personas. Aun así, los millones de palestinos que viven bajo el control de Israel en los territorios ocupados tendrán que esperar.

Por eso, la desigualdad entre ambos países va a seguir creciendo, sobre todo en el momento en que los israelíes puedan viajar con libertad y los palestinos de Gaza y Cisjordania tengan que verse sometidos a estrictas restricciones de movimiento acrecentadas por la pandemia.

Imágenes cedidas: Sander Crombach on Unsplash