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Tecnología con propósito y universal: de los “jubilados y otros atrevimientos” a robots que nos devuelven la hospitalidad

Beatriz Heras Paz-albo
Por Beatriz Heras Paz-albo, Directora de Transformación Digital, Operaciones y NTIC del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH).

En el sector hotelero nos encanta soñar. Desde pequeños vemos robots en películas y, cuando nos hacemos hoteleros, queremos traerlos a nuestra operativa… aunque no estén inventados o no sirvan exactamente para lo que imaginamos. Muchas veces intentamos adaptar el robot a nosotros en lugar de adaptarnos nosotros al robot. Y ahí empiezan los retos: quizá antes de instalar un robot haya que renovar rampas, colgar mesillas o repensar procesos.

En el ITH llevamos años trabajando para acercar la tecnología al sector desde una visión muy clara: innovar con propósito, con soluciones reales y ejecutables que mejoren la experiencia del cliente y, sobre todo, el bienestar del personal.

De la brecha digital al uso cotidiano: tecnología senior-friendly

Más del 40% de los viajeros actuales en Europa son mayores de 55 años. Este segmento, en pleno crecimiento, no solo representa un mercado clave por volumen, sino también por fidelidad, mayor gasto medio y estancias más largas. Pero para conectar con este perfil, la tecnología no puede ser una barrera: tiene que ser una aliada.

Los viajeros senior son cada vez más digitales, pero también más exigentes con la usabilidad. Y es ahí donde la innovación debe demostrar que está a su servicio, no al revés.

Con este enfoque nació el Proyecto ITH TechYroom, una iniciativa de ITH que transforma estancias reales en laboratorios vivos, para todo tipo de clientes y establecimeintos, donde testear tecnología integrada en la operativa diaria del hotel, y en los espacios.

ITH TechYroom 1.0 – “Robots, jubilados y otros atrevimientos”

La primera edición se desarrolló en el Hotel RH Corona del Mar (Benidorm), y fue la primera habitación tecnológica con IA avanzada, control por voz, robots…, y verdaderamente senior-friendly, podríamos afirmar, del sector hotelero, al menos en España.

rh hoteles premio corona del mar

Un huésped mayor puede pasar del miedo a la tecnología a usarla con naturalidad… si la tecnología está bien pensada.

La clave no fue “mostrar innovación”, sino convertirla en algo cotidiano. El huésped no necesita saber lo que es una IA semántica generativa, solo que cuando escanea un QR y le dice al WahtsApp «quiero una almohada», alguien se la trae en el momento. No necesita entender el sistema de energía continua, solo que puede enchufar su respirador sin preocuparse de que alguien saque la tarjeta y le deje sin luz. Y tampoco hace falta que sepa que duerme en una cama hospitalaria tecnológicamente adaptada, solo que puede levantarse sin esfuerzo y es muy confortable. Lo importante más que el “wow tecnológico” (que también), fue el crear el “qué bien me siento aquí”. El control por voz, los interruptores en negro con contraste visual, los pulsadores que vibran, el canal multilingüe por WhatsApp, la pintura que parece normal es termofonoabsorvente (alguien sabe qué es?) que nos purifica el aire por fotocatálisis (otro bonito palabro) y baja la temperatura 5º; o las videollamadas para llamar a casa solo con encender una pantalla sin descargarse 20 Apps, todo esto no se presentaron como gadgets futuristas… sino como herramientas familiares que mejoraban su estancia, y a la vez el día a día de los empleados, que no se nos olvide que existe un porcentaje muy elevado senior.

Lo aprendimos rápido: el cliente y/o el empleado senior no rechaza la tecnología… rechaza sentirse torpe. Si lo que le das le suena a algo que ya conoce (Alexa, WhatsApp, QRs…) la barrera desaparece.

Este enfoque centrado en la accesibilidad y la usabilidad para perfiles +55 no ha sido exclusivo de la primera edición. De hecho, tanto en la ITH TechYroom 2.0 como en la 3.0, este nicho de mercado —cada vez más presente y activo en nuestros destinos— ha seguido siendo clave en el diseño de cada piloto. Con el impulso de la Generalitat Valenciana, a través del Invat·tur, llevamos esta visión más lejos en la segunda edición, desarrollada en el Caro Hotel (València), un hotel-museo donde el reto fue integrar innovación sin alterar el valor patrimonial. Una Fuente que genera agua a partir del aire o inteligencia artificial contextualizada que conecta el cliente con el hotel y el hotel con el destino, demostraron que la tecnología no tiene que imponerse, sino acompañar con sentido. Acabamos de lanzar la tercera edición, ITH TechYroom 3.0, hemos querido universalizar la innovación, acercándola a alojamientos de cualquier tipo y tamaño. En esta fase —se implementará en dos establecimientos del interior de Castellón con alta presencia de viajeros senior: la Casa Rural El Rincón de Beatriz (Ayódar) y el Hotel Rosaleda del Mijares (Montanejos)— donde demostraremos, una vez más, que innovar no es cuestión de presupuesto o escala, sino de actitud, visión y compromiso con las personas.

ITH TechYroom

Robots y humanos: aliados en la operativa hotelera

Con esa misma filosofía —tecnología que ayuda, no que sustituye— creamos el ITH Robotics Club, un espacio de experimentación donde aplicamos robótica colaborativa en hoteles reales.

Liberar a las personas de tareas repetitivas, pesadas o de bajo valor… para que puedan centrarse en lo que de verdad importa: la hospitalidad.

¿Tiene sentido que un camarero cargue 20 kilos de platos sucios mientras los clientes esperan atención? Yo creo que mejor que lo haga un robot de transporte. Y eso mismo ya lo estamos viendo en hoteles que han apostado por estas soluciones, como Magic Costa Blanca, donde realizamos pilotos en operativa real. También en las propias ediciones 1.0 y 2.0 del Proyecto ITH TechYroom, donde adaptamos el uso de robots y asistentes digitales a las necesidades del personal: limpieza, room service, mantenimiento, entre otros.

Lo que aprendimos

Después de muchos proyectos, pruebas, errores y aciertos, esto es lo que sabemos con certeza:

1. Empieza por el “para qué” – La innovación no consiste solo en tener lo último, sino en resolver lo importante. 
2. Adapta el espacio y los procesos antes que la tecnología – A veces el freno no es el robot, es cómo trabajamos. 
3. Hazlo simple y familiar – Si necesitas más de un minuto para explicarlo… probablemente aún no está bien diseñado.

Y una última reflexión

Como siempre digo:

“Comer es una necesidad, pero cocinar es un arte. Y en mis proyectos hoteleros, la receta secreta combina una parte de pasión, dos de ilusión, tres de diversión y una pizca de imposible.”

Esa forma de entender mi trabajo me acompaña desde que empecé como hotelera —porque hotelera se nace, no se hace— y hoy la aplico en cada iniciativa de transformación digital y operativa que lideramos desde el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH).

Si con una IA invisible que “hace magia”, unas gafas inteligentes, un exoesqueleto, un robot que aligera la carga o que le quita la aspiradora y el cubo de fregar, logramos que una camarera de pisos tenga un día… el esfuerzo habrá merecido la pena.

Porque, al final, la mejor tecnología es la que no se nota… pero se siente y se usa.

Imágenes cedidas: Freepik

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Por Beatriz Heras Paz-albo, Directora de Transformación Digital, Operaciones y NTIC del Instituto Tecnológico Hotelero (ITH).

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