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Siempre pensamos que los hoteles independientes lo tienen más difícil para destacar en un sector tan competitivo como el turístico, y no nos falta razón. Sin embargo, lo que a menudo percibimos como una debilidad puede transformarse en una oportunidad competitiva. En un entorno donde las grandes cadenas hoteleras dominan el mercado, los hoteles independientes pueden encontrar su nicho y sobresalir de forma importante.
La mayoría de las grandes cadenas cuentan con recursos y estructuras que les permiten adaptarse rápidamente a las necesidades tecnológicas, comerciales y operativas. A primera vista, esto parece ser una ventaja significativa. Sin embargo, la realidad es que, en muchos casos, esas mismas estructuras pueden convertirse en un freno para la agilidad. La gobernanza no siempre está optimizada, y los departamentos pueden operar de manera estanca, lo que dificulta la comunicación y la toma de decisiones rápidas. El resultado es que lo que inicialmente se presenta como una ventaja competitiva puede transformarse en un obstáculo.
En este contexto, los hoteles independientes tienen la flexibilidad de actuar con rapidez y adaptarse a los cambios y nuevas demandas del mercado. Sin las capas de burocracia que a menudo caracterizan a las grandes cadenas, estos hoteles pueden implementar cambios y mejoras de manera más eficiente. Esta capacidad de respuesta rápida les permite innovar y ofrecer experiencias personalizadas que pueden atraer a un público específico.
Cuando todo parece equilibrado en el mercado, son las pequeñas cosas las que se convierten en la clave del éxito. Los hoteles independientes pueden focalizar esfuerzos en el cliente y crear experiencias únicas y personalizadas.
“Soft Brand”: un concepto adaptado al mercado español
Cuando pensamos en crear Habitus Hotels, lo hicimos justamente con el prisma de hacer crecer una “marca blanda” que englobara servicios y sirviera para focalizar los puntos importantes en la gestión, dotando de simpleza a las estructuras operativas y haciendo de los hoteles asociados productos competitivos y reconocibles.
Los propietarios de alojamientos no quieren ni perder el control de su negocio ni introducir procesos farragosos que compliquen o encarezcan su operativa. Saben que estar dentro de una Soft Brand les ofrece un paraguas que, en nuestro caso, se centra en la atención y la rentabilidad, y que se basa en cuatro líneas de ayuda diferencial:
1. Tecnología ajustada a las necesidades de cada establecimiento
Comprender las necesidades en el ecosistema tecnológico de cada hotel no es una tarea sencilla. Demasiadas propuestas no están alineadas con las necesidades reales del establecimiento y suponen frustración para los equipos y malas prácticas en el uso. Es necesario que alguien te diga el porqué, para qué y el cómo; eso hace que todo sea más fácil. Ir de la mano de alguien capaz de ofrecerte respuestas a esas preguntas es fundamental.
2. Equipos formados: la garantía de un negocio sostenible, el mejor “Capex”
Una de las claves del éxito es, sin duda, contar con perfiles profesionales alineados con la estrategia que la empresa pone en marcha en todos y cada uno de los departamentos. Nosotros lo tuvimos claro desde el minuto uno, dotando a los asociados de formaciones específicas en operativa, revenue management, distribución y todas aquellas materias necesarias para que la rentabilidad y el servicio fueran el eje conductor del negocio.
3. Comercialización ajustada
La comercialización puede suponer un problema para muchos hoteles independientes, tanto en lo que supone enfrentarse al mundo del marketing digital para la venta directa como en las contrataciones y gestiones de inventarios y precios necesarios para el aumento de la rentabilidad. Ayudarles en esos pasos es vital si quieres formar parte del cambio. Contar con un know-how en el que apoyarte y que sepa trazar estrategias por segmentos/canales es fundamental.
4. El cliente como eje principal del negocio
Hace años, en la pizarra de uno de los mejores profesionales de innovación que conozco, pude leer la siguiente cita: “Si cuando te despiertas como hotelero, lo primero en lo que piensas no es en tus clientes, vuelve a meterte en la cama”.
Parece tan obvio, ¿verdad? Y, sin embargo, ¿cuántos lo hacemos? Vamos tan rápido que pensamos en mil cosas antes que en poder sorprenderlo y ponerlo en el centro de todo lo que pasa en nuestros hoteles. Cuando consigues focalizarlo y trabajarlo, los resultados son directos en reputación online, impacto en redes, reconocimiento de marca, etc.
No siempre es cuestión de hacer grandes inversiones, sino de creer que una tecnología adecuada en manos de un equipo formado y motivado, con un conocimiento claro de a quién se dirige, es capaz de marcar la diferencia. Ese efecto “wow” que mi amigo Víctor Mayans siempre me traslada y que es la línea entre hacer las cosas y hacer bien las cosas.
Imágenes cedidas: Unsplash


