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Los mercados intercontinentales están ampliando el mapa turístico europeo. Un nuevo análisis elaborado por Mabrian y The Data Appeal Company, presentado en la última reunión anual de la European Travel Commission celebrada en Pärnu, confirma que la demanda procedente de mercados de larga distancia está contribuyendo a una redistribución más equilibrada de los flujos turísticos en Europa, tanto en términos geográficos como estacionales.
El informe identifica un creciente interés por regiones menos masificadas del continente, impulsado por viajeros de Australia, Canadá, China, Japón, Corea del Sur y Estados Unidos. Estos mercados no solo refuerzan la conectividad aérea con Europa, sino que están actuando como palanca para diversificar la demanda hacia destinos alternativos, con especial protagonismo de la naturaleza y el turismo activo.
Nuevos polos de atracción más allá de los iconos clásicos
Aunque los grandes iconos europeos mantienen su liderazgo —regiones de Italia, España, Francia y Grecia concentran cerca de un tercio de las estancias intercontinentales—, el estudio detecta un cambio progresivo hacia territorios menos tradicionales.
El norte de Europa gana visibilidad, tanto en países escandinavos como en regiones septentrionales de España, Italia, Francia y Portugal. Estos destinos, históricamente menos vinculados al turismo estival, se posicionan como alternativas atractivas frente a los enclaves más saturados del verano mediterráneo.
También crece el interés por Europa Central, con regiones de Croacia y Polonia, así como por zonas costeras menos concurridas en Grecia y Turquía. A ello se suma la demanda de territorios con fuerte identidad cultural y paisajística, como Anatolia Central o el condado de Galway, que conectan con la búsqueda de autenticidad por parte del viajero de larga distancia.
Según el análisis, aunque la motivación cultural sigue siendo transversal, el binomio naturaleza–experiencias activas se consolida como motor diferencial en estos destinos emergentes.

Más conectividad y mayor peso del mercado estadounidense
Las previsiones de la European Travel Commission y Tourism Economics apuntan a que en 2029 uno de cada diez visitantes en Europa procederá de alguno de los seis mercados intercontinentales analizados. De ellos, aproximadamente la mitad serán estadounidenses.
En 2025, la capacidad aérea directa desde estos mercados hacia Europa creció un 5,2 %, mejorando la accesibilidad de los destinos. Estados Unidos se mantiene como el país mejor conectado, con más de 36 millones de plazas disponibles, seguido de Canadá y China. Destaca, además, el incremento de capacidad desde mercados asiáticos como China y Japón, así como el fuerte crecimiento desde Australia, aunque este último todavía parte de una base limitada.
Este refuerzo de la conectividad está facilitando la llegada de viajeros en temporadas medias, un patrón especialmente visible en los mercados asiáticos, que tienden a evitar los meses de máxima afluencia.

Oportunidad estratégica para desestacionalizar y diversificar
El perfil del viajero intercontinental presenta rasgos diferenciales relevantes para los destinos. Los mercados estadounidense, canadiense y australiano viajan mayoritariamente en pareja, mientras que el segmento solo traveller tiene un peso significativo en Japón y Corea del Sur, además de una presencia notable en China, incluso considerando los viajes de negocios.
En cuanto a la tipología de alojamiento, los viajeros estadounidenses y japoneses concentran la mayor proporción de estancias en hoteles de cinco estrellas. Por su parte, australianos y japoneses muestran preferencia por establecimientos de cuatro estrellas, mientras que en Canadá, Estados Unidos, China y Corea del Sur se observa un reparto equilibrado entre hoteles de tres y cuatro estrellas.
Los datos refuerzan la idea de que la demanda intercontinental puede convertirse en un aliado clave para impulsar la dispersión territorial y temporal del turismo europeo. Para capitalizar esta tendencia, los destinos emergentes deberán garantizar una oferta diversificada, infraestructuras operativas durante más meses al año y propuestas alineadas con las expectativas del viajero de larga distancia.
Imágenes cedidas: European Travel Commission 2026 y Canva


