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Housekeeping: cuando una habitación revela en qué sociedad vivimos

David Val Palao
Director estratégico de TecnoHotel. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Desde 2017, escribe y coordina TecnoHotel. Ha pasado por los cargos de redactor y redactor jefe hasta que fue nombrado director en septiembre de 2023. En 2026, asumió también la dirección de Comunicación de Spirit Hoteles. Síguelo en Linkedin.

Cuando Hortensia Lozano, housekeeping (camarera de pisos) en el Hotel RincoSol, escribió en LinkedIn una reflexión aparentemente sencilla sobre su trabajo diario, no podía imaginar que más de 300 personas reaccionarían, que decenas compartirían sus palabras y que se desataría un intenso debate sobre un tema muchas veces ignorado por el sector: el respeto hacia quienes limpian las habitaciones de los hoteles. Casi siempre mujeres, por cierto.

“Cada habitación cuenta una historia”, escribió Hortensia. Y no todas son agradables. En muchas ocasiones, las camareras de pisos —profesionales que son el soporte silencioso de la experiencia hotelera— se enfrentan a escenas que invitan a reflexionar: estancias en condiciones lamentables, objetos abandonados en lugares impensables, restos de comida y bebida por el suelo, baños descuidados, residuos que no deberían estar ahí. Escenarios que, como ella misma afirmaba, requieren no solo profesionalidad, sino también templanza y resiliencia.

Pero lo que más llama la atención no es el desorden o la suciedad, sino la hipocresía de algunos comportamientos. Porque, como señala Hortensia, muchas veces quienes en público se muestran educados y correctos, en la privacidad anónima de una habitación de hotel revelan una falta absoluta de empatía y responsabilidad.

Y hay algo que no podemos olvidar, como bien remarca Noelia Segade: “Sin el housekeeping nadie podría vender una habitación«.

La habitación como reflejo de quiénes somos

La publicación de Hortensia ha puesto sobre la mesa una idea tan incómoda como necesaria: la forma en que tratamos lo que no es nuestro dice mucho de quiénes somos como sociedad. Lo que ocurre en la intimidad de una habitación se convierte así en un espejo de nuestros valores más profundos.

Lo confirman decenas de profesionales del sector que han comentado su publicación. Para Esther Cruz Díaz, asistente virtual con amplia experiencia en atención al cliente, la conducta en un hotel revela la “educación real, no la de apariencias”. En la misma línea se expresaba Silvia Pizarro, Expansion Manager en Sercotel Hotel Group, quien agradecía a Hortensia por visibilizar una realidad que a menudo se silencia: el comportamiento de ciertos huéspedes debería tener consecuencias, afirmaba, “porque la hospitalidad no puede estar por encima del respeto a las personas”.

Esa dualidad entre exigencia extrema y falta de empatía fue señalada también por Any Hernández Sanfiel, directora de Housekeeping en Ritz-Carlton Abama. Desde su experiencia, “quienes más ensucian suelen ser los más exigentes con la limpieza”. Una observación que se repite en muchos de los comentarios: el cliente que deja una habitación en estado crítico es, con frecuencia, el primero en pedir un servicio rápido y perfecto… en la siguiente.

Un problema estructural: el silencio que sostiene al lujo

La conversación iniciada por Hortensia no solo habla del comportamiento de los huéspedes, sino también de las condiciones laborales y emocionales del personal de pisos. Tal como lo resumió Haydee Acevedo, profesional jubilada del sector, el equipo de housekeeping es “el que más trabaja y el menos reconocido”. Son, como decía, quienes sostienen la excelencia muchas veces en condiciones precarias y sin voz.

No se trata solo de limpieza. Es una cuestión de dignidad. Y esa dignidad, tal como explicó la propia Hortensia en uno de sus comentarios, debe ser defendida no solo con palabras, sino con protocolos, respaldo y decisiones claras por parte de los hoteles.

Porque, como afirma Juan Godino, Maitre General en el Hotel Mirador Papagayo by Livvo: “Quienes realizan estas labores no son criadas ni esclavas, son profesionales.”

¿Y si los hoteles dijeran “no”?

Una de las propuestas más repetidas en los comentarios es la necesidad de establecer límites. Desirée Izquierdo, project manager en The World y experta en gestión de programas turísticos, fue clara al respecto: “El liderazgo real en la industria comienza cuando los hoteles se atreven a decir NO, protegiendo al equipo y transmitiendo una cultura empresarial basada en el respeto”.

Esta idea la reforzaron profesionales como Aurelio Martínez Verde, director de Explotación de Lavandería Industrial en Palladium Hotel Group, quien propuso que ante habitaciones en estado extremo, se tomen fotografías y se comunique al huésped que no ha podido limpiarse por el uso abusivo. Una especie de política de tolerancia cero ante conductas irrespetuosas. «El cliente debe firmar unas condiciones y las medidas a tomar si la habitación no se deja en buen estado», remarca.

Incluso se ha propuesto una especie de “puntuación para huéspedes”, como sugería con tono irónico Jorge Caballero Herbozo: si los clientes califican a los hoteles, ¿por qué no podría haber una evaluación inversa, basada en el respeto mostrado durante la estancia?

Propuestas concretas desde el sector

Más allá del diagnóstico, la publicación ha servido también como espacio para lanzar propuestas muy concretas. Entre ellas:

  • Recargos económicos por habitaciones entregadas en condiciones inaceptables, como propone Jaume Vidilla Capdevila, director comercial en Bugaderia Neutral. Pero va más allá: “No solo debería haber recargo: al huésped se le debería invitar elegantemente a no volver.”
  • Fianzas no reembolsables, similares a las que se aplican en los alquileres si la habitación no se devuelve sin daños, tal como sugiere Carmen, técnica en Administración y Finanzas.
  • Cartas de bienvenida desde el departamento de housekeeping con mensajes educativos, como sugiere Joanna K., recepcionista de hotel en Polonia, con un simple mensaje: “Nos complace tenerle aquí, pero, por favor, deje la habitación en perfectas condiciones”.
  • Protocolos internos de protección al personal, donde el equipo de pisos tenga el respaldo institucional para no asumir situaciones injustas sin recursos, como plantea la propia Hortensia.

Una cuestión de modelo turístico

Detrás de este problema cotidiano se esconde una cuestión estructural: ¿qué tipo de cliente estamos atrayendo? ¿Qué imagen proyectamos como hotel o destino?

Graciela Jiménez Sánchez, asesora de viajes en B the travel brand, advierte que mientras este tipo de comportamientos no tenga consecuencias, “la presión siempre se desplazará hacia quien no corresponde”. Para ella, la responsabilidad también recae en la forma en que los hoteles se comunican y se venden.

Una idea que refuerza Gonzalo Fernández Corrales, experto en sostenibilidad hotelera, cuando afirma que el problema es consecuencia directa del modelo: “Hoteles que se anuncian sin valores atraen a huéspedes sin empatía, sin respeto y sin consciencia”.

El housekeeping como conciencia del turismo

Quizá una de las ideas más irónicas, pero reales surgidas del debate es la que lanza Baltasar de Ponte González, director del Hotel El Patio: cualquier profesional de housekeeping “podría convalidar su experiencia por un doctorado en Sociología”. Porque lo que no se ve —lo que se deja en una habitación cerrada— revela más de nosotros que muchas palabras.

Y si ese trabajo invisible no se reconoce, si no se protege a quienes lo hacen posible, entonces el turismo pierde su sentido más profundo: el encuentro humano.

Conclusión: dignificar desde dentro

La reflexión de Hortensia Lozano no ha sido solo un desahogo personal. Ha sido, sin quererlo, un manifiesto colectivo que pone voz a un equipo humano indispensable. El sector hotelero tiene ante sí una oportunidad de oro para actuar: no basta con ofrecer habitaciones limpias, hay que ofrecer también condiciones dignas, valores compartidos y una cultura de hospitalidad que empiece por dentro.

En un momento en que el turismo busca diferenciarse con experiencias auténticas, sostenibles y humanas, la verdadera distinción empieza en el respeto cotidiano: a los espacios, a las personas… y al trabajo invisible que hace posible la magia. Porque, como bien concluye Hortensia, «apostar por valores eleva la calidad del turismo y la dignidad de quienes trabajamos en él».


🔹 Desde TecnoHotel, nuestro reconocimiento a todas las housekeeping o camareras de pisos. Vuestra labor es esencial, y vuestra voz —ahora más que nunca—, debe ser escuchada.

Imágenes cedidas: Imagen generada por IA

Autores

Director estratégico de TecnoHotel. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Desde 2017, escribe y coordina TecnoHotel. Ha pasado por los cargos de redactor y redactor jefe hasta que fue nombrado director en septiembre de 2023. En 2026, asumió también la dirección de Comunicación de Spirit Hoteles. Síguelo en Linkedin.

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