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Con la llegada del puente de diciembre se da el pistoletazo de salida a las primeras Navidades de la recuperación para el sector turístico. En un contexto marcado por la incertidumbre ante posibles restricciones, con una fuerte demanda local y una situación inflacionaria inédita en los últimos años, los hoteles abordan el reto de recuperar los precios previos a la pandemia.

Según un informe elaborado por Simon-Kucher & Partners, consultora global de estrategia y marketing, los precios durante el puente de diciembre serán el doble de altos que otros fines de semana, siguiendo la tendencia alcista de los últimos puentes de otoño.

En destinos de costa como Canarias y Baleares, los precios de los hoteles verán la mayor subida, mientras que en grandes ciudades como Madrid o Barcelona será ligeramente inferior. Madrid, cuyos incrementos de precio no seguían el ritmo de otras regiones, ha superado las subidas de la Ciudad Condal debido a un acelerón en precios cercano al 50% en el último mes.

Los 3 y 4 estrellas suben precios

En cuanto a segmentos, los hoteles de 3 y 4 estrellas aprovechan el turismo nacional durante el puente de diciembre para elevar más sus precios, mientras que en Navidad son los hoteles de lujo quienes consiguen el mayor aumento.

Estas subidas de precio se deben principalmente al ligero repunte de ocupación esperado para las festividades del último mes del año, que sumadas a anuncios recientes como la reanudación de vuelos comerciales desde EEUU, favorecen la recuperación de un sector preocupado ante las amenazas de nuevas variantes y rebrotes de Covid en Europa.

A pesar del posible impacto de una nueva ola de coronavirus, las subidas de precio también se notan en Navidades, fechas en las que las tarifas se triplican respecto a la tarifa media. Según el informe de la consultora, que analiza los precios de más de 500 hoteles, las mayores subidas se registran en el archipiélago canario, donde el precio llega a cuadriplicarse.

Las restricciones que se están adoptando en diversos países europeos pueden afectar negativamente a la demanda, aunque, por otro lado, podrían aumentar el tráfico tanto de turistas nacionales que rechazan viajar al extranjero como de viajeros internacionales que escapan de las restricciones en origen.

Según Miguel Afán, socio de Simon-Kucher y responsable de los sectores de turismo y ocio, «en un informe que elaboramos recientemente publicamos que un 29% de los turistas viajaría cuando la mayoría de la población estuviera vacunada. Teniendo en cuenta que España es uno de los países que se encuentra más cerca de una potencial inmunidad de grupo, esto debería jugar a nuestro favor”. Por otra parte, el sector teme que las medidas tomadas en diversos países europeos puedan llegar a decretarse en España y propiciar un incremento de cancelaciones de última hora.

Situación inflacionaria

Tal y como afirma Carlos Fernández, consultor de Simon-Kucher & Partners, la inédita situación inflacionaria actual supone una amenaza adicional para el sector hotelero. Estimamos que un incremento de los costes debido a la inflación pueda erosionar los beneficios de los hoteles en torno al 10-20% si no se corrigen precios ni se toman las medidas adecuadas en cuanto a gestión de ingresos”

Algunas cadenas hoteleras han logrado mantener sus tarifas medias en niveles pre-Covid, mientras que hoteles urbanos todavía se encuentran por debajo de los niveles 2019. Este efecto se refleja en el índice de precios hoteleros que recoge el INE, que indica que los precios se sitúan un 6% por debajo de los de 2019, lo que significa que el sector todavía no ha logrado equiparar las tarifas a las previas a la pandemia.

Para Carlos Fernández, «la disposición al pago de los viajeros ha incrementado tras la pandemia y esto supone una oportunidad de cara al sector hotelero de recuperar los precios de ejercicios anteriores y poder hacer frente al impacto de la inflación en costes”.

Captar demanda sin dañar tarifas

Por otro lado, Miguel Afán comenta que no es solamente una cuestión de subir precios, sino que deben activarse todas las palancas disponibles en gestión de ingresos. «En el corto plazo, las hoteleras deben tratar de captar la mayor demanda posible sin dañar las tarifas. Sin embargo, en el largo plazo necesitan una estrategia de ingresos robusta que les permita incrementar su rentabilidad apalancándose en el comportamiento del consumidor y en su (nuevo) entorno competitivo. Dentro de este saco de medidas estará repensar el producto, la activación promocional, el rediseño de esquemas de loyalty o la redistribución directa vs intermediada”, concluye.

En definitiva, el sector hotelero debe estar preparado ante la posible llegada de nuevas restricciones a España y para lidiar con un contexto inflacionario excepcional. Los precios se están recuperando a un ritmo adecuado pero todavía tienen camino que recorrer hasta alcanzar niveles previos a la pandemia, por lo que será más importante que nunca contar con una estrategia sólida de crecimiento de ingresos que permita a los hoteleros vencer la incertidumbre de la situación actual.