Seis mitos sobre inteligencia artificial en turismo

La inteligencia artificial se ha convertido en la tecnología de moda, también en el turismo. Debido a lo innovadora que suena, parece que es la solución para muchos de los grandes problemas del sector. Pero, al mismo tiempo, también genera algunos miedos, en especial entre quienes consideran que puede tratarse de una amenaza. Esa es la razón por la que es importante hablar de los mitos que la rodean.

En estos momentos, es innegable que todo el mundo ha oído hablar de ella, aunque no termine de entender bien en qué consiste. A veces se presenta como una solución mágica a multitud de problemas. Mientras, otras veces se dibuja como una amenaza apocalíptica. Para evitar caer en esta dualidad, Javier G. Algarra analiza y desmonta las seis creencias más extendidas sobre su funcionamiento.

Con esto, el director académico del área de Ingeniería y Ciencias en el Centro Universitario U-tad consigue solucionar algunas de las preguntas que se hacen los hoteles. En un momento en el que la tecnología juega un papel tan indispensable en la recuperación del turismo, la IA se convierte en una aliada llamativa. Eso sí, siempre y cuando los alojamientos entiendan cómo funciona realmente, sin leyendas o concepciones erróneas de por medio. De ahí, que convenga que tengan presentes los siguientes mitos:

1. Máquinas como seres humanos

Hay multitud de personas que piensan que la inteligencia artificial consigue que las máquinas piensen, aprendan y actúen como los humanos. Sin embargo, no es cierto. Además, ni siquiera radica aquí su origen. Nace como un término acuñado en 1956 para referirse a la ciencia de construir ordenadores, especialmente para hacer cálculos.

Es cierto que su significado ha ido cambiando con el tiempo y con la evolución de la tecnología, pero la manera de trabajar de un microprocesador es muy distinta a la del cerebro humano. No se trata de una reproducción mimética de nuestra capacidad de raciocinio, creatividad o afectiva. Por tanto, estamos aún muy lejos de poder emular estas conexiones cerebrales. Aunque algunas aplicaciones pueden mostrar comportamientos aparentemente humanos, como vemos en los chatbots que utilizan algunos hoteles, por ejemplo.

2. Esta tecnología vale para casi todo

Como sus aplicaciones son múltiples, a veces la IA aparece como una especie de solución universal para cualquier tipo de problema. También, en el caso del turismo. Pero, por desgracia, de momento no consigue tener tanto alcance. Eso sí, tenemos que entender que aún así es capaz de grandes cosas. Todos recordamos cuando en 1997 una máquina derrotó al campeón del mundo de ajedrez, con una aplicación de análisis de opciones por fuerza bruta.

Por ahora, funciona extraordinariamente bien para reconocer imágenes o sonidos. En los últimos años también se ha avanzado muchísimo en la traducción automática del lenguaje. Es por eso que es de tanta utilidad para los alojamientos. Sin embargo, aún carece de creatividad. Puede generar imágenes sintéticas muy realistas, imitar la forma de pintar de los grandes maestros o incluso escribir artículos de prensa aparentemente perfectos, pero en todas estas aplicaciones está combinando material que ha memorizado en el proceso de aprendizaje.

Inteligencia artificial

3. Puede discriminar por racismo o machismo

Las aplicaciones de IA producen resultados indeseados si se han entrenado con datos sesgados. Por ejemplo, si entrenamos una red para reconocer imágenes de perros y le presentamos después una foto de una magdalena con pepitas de chocolate, puede indicar que se trata de un chihuahua. Este es un ejemplo muy célebre que puede resultar humorístico, pero que también tiene un impacto negativo en otros casos, relacionados con la discriminación.

Una anécdota simpática como esta puede convertirse en una pesadilla en otros casos. Si no se le ofrece toda la información, podría no detectar bien los rostros de personas de distintas etnias o colores de piel. O leer mejor los rostros de los hombres que de las mujeres. Esto convertiría el reconocimiento facial en los alojamientos en discriminatorios. Al final, la IA carece de conciencia moral, pero es importante que no se aplique sin criterio y sin una evaluación de los riesgos que representa cada uso concreto.

4. Utiliza neuronas artificiales para aprender

Las metáforas ayudan a comunicar realidades técnicas complejas, pero pueden confundir si se toman al pie de la letra. Sobre todo cuando utilizamos el concepto de inteligencia artificial asociado siempre a conceptos relacionados con las redes neuronales. De ahí que haya que entender primero que estamos hablando de una combinación de funciones matemáticas simples. Es decir, que están vagamente inspiradas en el comportamiento eléctrico de una neurona, que allá por los años 50 su inventor llamó «perceptrones».

Cuando se dice que una IA realiza estas conexiones, en realidad debería decirse que «la multitud de conexiones de un array de comparadores afines con funciones de activación predefinidas se ha configurado mediante descenso de gradiente para minimizar la función global de error». Pero claro, como esto no hay quien lo entienda, es mucho más atractivo decir que ha «aprendido». Eso sí, hay que tener en cuenta que esto no tiene que ver con la capacidad de filosofar de la máquina, si no con que esa aplicación tiene múltiples comparadores conectados en cadena.

5. Va a acabar con ciertos puestos de trabajo

En un momento dado en el que el empleo vive una situación delicada, sobre todo en turismo, este es un tema complejo. Partimos de la base de que esta afirmación es verdadera en gran medida. Lo que tenemos que entender es que no se debe al carácter «inteligente» de la IA, sino a lo novedoso de su funcionamiento. Es lo mismo que ocurre con otras muchas tecnologías.

Debemos de ser conscientes de que las máquinas sustituyeron la fuerza animal en los principios de la revolución industrial. El automóvil también se llevó por delante a los herreros, los criadores de caballos y las casas de postas. Pero a cambio creó una industria nueva. Por tanto, aunque es posible que la inteligencia artificial vaya a terminar con aquellos empleos de baja creatividad, a cambio aparecerán otros en los que se necesite personal más capacitado. Además, de momento sigue siendo importante la supervisión de las personas para controlar la implantación de esta tecnología hotelera.

6. Las máquinas inteligentes dominarán el mundo

Esta visión distópica tiene su origen en la ciencia ficción. Lo hemos visto en multitud de películas, como 2001, Terminator o Matrix. Sin embargo, lo cierto es que los seres humanos no necesitamos de la ayuda de máquinas para destruir nuestro planeta. Por tanto, tampoco debemos de tener que la inteligencia artificial vaya a acabar con los humanos por voluntad propia, porque no tiene. Es algo que el sector viajes parece entender bien, porque ya ha puesto la sostenibilidad en el centro de las preocupaciones sobre el futuro.

Por otro lado, la inteligencia artificial sí que puede cambiar el mundo. O, al menos, facilitar las cosas en turismo. En especial, porque los datos son una gran materia prima, ya que ayudan en la toma de decisiones. Ese es el motivo por el cual las áreas relacionadas con el big data y la IA contienen muchos de los perfiles profesionales más demandados en la actualidad a nivel mundial, como destacan en U-tad. De ahí también, que sea conveniente conocer bien la tecnología hotelera que está por llegar. Es lo que haremos los días 1 y 2 de junio en el CCIB de Barcelona, en el marco de TecnoHotel Forum 2022.

Recuerda que ya puedes inscribirte gratis para venir al congreso organizado por TecnoHotel e impulsado por Peldaño, que está enmarcado en el evento multisectorial Plataforma de Negocio. De esa manera, podrás estar al día con todas las innovaciones del sector. Así que, no te quedes sin tu entrada, ¡te esperamos!

Imágenes cedidas: Mike Kononov en Unsplash, Possessed Photography en Unsplash