2023 turismo españa playas sobreturismo

Con las últimas y alentadoras noticias sobre el impacto positivo de la vacunación frente al Coronavirus, parece que comenzamos a vislumbrar la ansiada recuperación de la actividad turística global.

Para poder prepararnos para el escenario que viene, al encontrarnos sumidos en una situación de incertidumbre sin precedentes en la historia reciente, mejor que aventurarnos a dibujar posibles escenarios quizá sea más interesante fijarnos en el mercado chino, pues para nosotros, occidentales, vienen del futuro.

La consultora McKinsey publicó en octubre un informe sobre las dinámicas del mercado turístico chino que, con las salvedades pertinentes, puede servirnos de guía en este nuevo ciclo que se cierne sobre nosotros y que, a grandes rasgos, se caracterizaba por lo siguiente:

  • En octubre 2020 la demanda local se recuperó a niveles pre-pandemia

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el mercado chino es enorme, mientras que el español, además de ser infinitamente más pequeño, tiene una oferta dimensionada para dar servicio al mercado nacional y, al menos, a 84 millones adicionales del mercado internacional. Esto significa que, aún con el mejor dato de recuperación de la demanda doméstica, nuestro sector seguiría en números muy rojos este año.

  • Los viajes por ocio se recuperarán primero

Viajes de vacaciones, en transporte terrestre a nivel nacional y mayoritariamente en vehículo privado, con alojamiento extra-hotelero o en hoteles más pequeños situados en playas no masificadas, montaña o ciudades pequeñas del interior. Ese es el viaje estándar que podríamos esperar este año. Más tarde llegarán los desplazamientos en tren y avión, algo de turismo de negocio, aunque siempre con reuniones más pequeñas que antaño y formatos híbridos para el segmento MICE; y ya por último llegarán los vuelos internacionales y las grandes ferias. Que volverán, estoy seguro de ello.

  • Y por nivel de gasto, el segmento más alto ha recuperado niveles pre-pandemia

Es más, incluso los ha superado en algunos casos de la costa. Si a la experiencia de China le sumamos las encuestas de booking.com y hotels.com, donde la polarización de las respuestas de los viajeros es una realidad, no es descabellado plantear que los segmentos que primero se recuperarán serán los extremos.

El de mayor gasto porque los viajeros más pudientes no han sufrido una caída en su nivel adquisitivo, todo lo contrario; porque los perfiles de mayor edad ya están vacunados o a punto de estarlo; y en tercer lugar porque los establecimientos de alta gama gozan de una mayor confianza, más recursos y, sobre todo, espacio físico para asegurar el distanciamiento.

En el lado contrario están los jóvenes con menor poder adquisitivo pero mayor necesidad de socializar y dejar atrás esta pesadilla, que cogerán sus mochilas para aventurarse en el largo radio, lo más lejos que puedan permitirse sus bolsillos.

España, bien posicionada

Ante estas dinámicas vividas en el mercado chino, España no parece estar en la mejor de las situaciones.

Aunque los viajes de ocio serán los primeros en recuperarse, nuestro modelo en el Sol y Playa solo es rentable con altísimos volúmenes de viajeros, algo que no parece que se vaya a dar en este año por una previsible ausencia de turistas internacionales, y ya veremos el siguiente. Por otro lado, el segmento turístico en su conjunto, tanto de ocio como de negocio, está mayoritariamente formado por empresas de gama media, justo el segmento peor parado en las encuestas de las agencias de viajes online y lo ya acontecido en el mercado chino.

Parece inevitable, por tanto, pensar que el modelo turístico de España va a sufrir una dramática crisis interna tan pronto las distintas administraciones dejen de mantener artificialmente el sector con las distintas líneas de financiación, ERTEs y/o ayudas directas, pero también se me antoja inevitable pensar que deberíamos aprovechar este punto de inflexión para abordar el cambio hacia un turismo de mayor gasto y más sostenible que muchos y muchas llevamos reclamando años.

Hacia un turismo de mayor gasto

Tenemos todo lo necesario para emprender este camino hacia un turismo de mayor gasto en destino sin perjuicio de que el modelo actual siga su curso. Tenemos a los mejores profesionales, con talento y experiencia reconocidos internacionalmente; tenemos productos turísticos más que evidentes, como son nuestro patrimonio cultural (material e inmaterial) y una naturaleza rica y diversa que se adapta a todos los gustos; tenemos un reconocimiento internacional importante (aunque inexplicablemente menor que Italia, Francia o Inglaterra) por lo que no empezamos desde cero.

Además, por primera vez, con los fondos europeos tendremos los recursos económicos para invertir en evolucionar el sector turístico para convertirlo en un verdadero motor económico estable, que genere riqueza en los destinos y sea sostenible social, medioambiental y económicamente.

Solo hacen falta líderes audaces y valientes, tanto de la administración pública como de la empresa privada, que colaboren y apuesten decididamente por elevar la oferta del turismo nacional para posteriormente posicionarlo en un segmento que ahora mismo es el Santo Grial que buscan todos los destinos: El turismo de lujo.

Ya no es una elección, es una falta de opciones.

Imágenes cedidas: Shutterstock.com