Javier Lli, consultor en soluciones de trazabilidad industrial, control y seguridad alimentaria en Sato, participó en la pasada edición de TH Leaders para presentar FX-3, una solución diseñada para los entornos sanitarios y de restauración. Esta pequeña impresora de etiquetas es perfecta para poder etiquetar los alimentos de forma automatizada.

En muchas cocinas es común que haya una persona etiquetando tanto las materias primas que llegan como los productos elaborados que salen de ella. “Eso conlleva una pérdida de tiempo y de coste importante”, señala Lli. Con esta solución “podemos automatizar el proceso y ganar mucho tiempo; pues en cinco minutos todo queda etiquetado”, explica.

Además, evitas cualquier error humano, pues muchas veces esos cálculos, sobre todo en fecha de caducidad, se producen de cabeza. “La máquina tiene la inteligencia propia para saber la vida útil de cada alimento o preparación”, asegura.

Esta solución lleva además carcasa antimicrobiana, perfecta para un entorno seguro como una cocina. Además, es totalmente portátil y se puede manejar con guantes. A su vez, está diseñada para soportar cualquier impacto, algo común en una cocina donde se trabaja con cierto estrés.

“Otra de sus cualidades es que guarda toda la información de lo que se etiqueta en una base de datos que luego podemos exportar a un ordenador para analizarla”, explica Lli. A su vez, la solución incorpora un reproductor de vídeo donde los trabajadores pueden encontrar vídeos que explican su mantenimiento o el funcionamiento de la máquina. “Es muy útil para los trabajadores que no estén familiarizados con la máquina, algo muy común en cocinas donde haya mucha rotación”, añade.

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Ingredientes y alérgenos

La solución de Sato también incorpora la opción de identificar los productos con ingredientes y alérgenos. “Genera mucho más confianza un plato que llega con una etiqueta en la que leer los ingredientes y posibles alérgenos que tiene”, cuenta Lli en su exposición. Esta función es útil para el room service o para los restaurantes self-service, pues pueden surgir dudas acerca de los ingredientes que tiene cada preparación.

La impresora tiene la información de cada plato, los posibles alérgenos e incluso incluye la fecha y hora de cuando se ha elaborado. “Además, las etiquetas son de seguridad, algo que genera confianza al cliente, pues si se rompen sabemos que alguien ha manipulado el alimento desde la cocina a la habitación, por ejemplo”, explica.

Características generales

La impresora de etiquetas de Sato permite una operativa 100% autónoma mediante un software totalmente personalizable. A su vez, la interfaz es muy intuitiva y fácil de usar con, especialmente por los vídeos que ayudan a su funcionamiento y manejo.

Además, toda la información y la base de datos almacenada se puede editar de forma manual, mediante USB o a través del servicio en la nube de Sato. Por último, cabe destacar que permite instalar periféricos (báscula, termómetros de cocina…), así como visualizar recetas o fichas técnicas.

Y además…

Sato está también experimentando con una etiqueta que sella las habitaciones una vez que ha pasado la camarera de pisos. Este tipo de etiqueta, que se está difundiendo mucho en Asia, ayuda a generar confianza en el huésped.