Cala d'or mallorca turistas alemanes

La pandemia mundial tiene efectos devastadores en la vida de millones de personas y derivadas demoledoras en la economía mundial que se han cebado especialmente con las Islas Baleares. Aquí el 2020 se ha saldado con la peor caída del PIB del país, superior al 25%, multiplicando por 5 la de la crisis del 2009 y, recordemos, que inmediatamente antes del Covid sufrimos la quiebra de Thomas Cook. El tsunami es de dimensiones bestiales.

La repatriación de todos los clientes de Thomas Cook nos dio experiencia y al decretar el cierre total en marzo del 2020 actuamos con igual eficiencia. Con el mismo empuje instamos a las administraciones a que se implicaran en la reapertura turística del destino con una prueba piloto con Alemania que fue decisiva para que después se abriera España al turismo internacional. No solo fue la primera apertura efectiva de Mallorca frente a los destinos competidores, sino que el rédito mediático se cifró en un impacto de 35 millones de euros.

Aunque solo el 50% de la planta hotelera de Mallorca se activó, apenas hubo unas semanas de actividad al sucederse las prohibiciones de viajar. La otra mitad permanece cerrada desde octubre de 2019.

Un panorama desolador

La coyuntura actual es peor porque confluyen las dificultades para doblegar nuestro índice de contagios y el de los principales mercados emisores, la situación crítica de las empresas por la prolongada inactividad y la asfixia de no reducir costes en un contexto excepcional en el que no hay ingresos. No cejamos en las reivindicaciones económicas, sin presente no hay futuro.

Confirmada la prórroga de los ERTES hasta mayo y con la necesidad de contar mayor flexibilidad laboral, volvemos a la casilla de salida mientras las administraciones desprecian las oportunidades que reportaría al resto de la economía apoyar decididamente un sector palanca como es el turismo.

El inoportuno Brexit y su impacto sobre el primer mercado emisor para España y segundo para Mallorca (20 % de la cuota de mercado) ha llegado con muchas incógnitas, sumémosle la virulencia con la que la nueva cepa ataca al Reino Unido y que su mayor carga vírica la propaga hacia otros países, alejándonos de la anhelada recuperación.

Son motivos más que suficientes para evitar improvisaciones y mostrar una respuesta coordinada, en España y en la UE, poniéndose a la altura de las circunstancias. Necesitamos medidas armonizadas en materia sanitaria, de eliminación de barreras a la movilidad, de pruebas asequibles pero eficaces para la detección del virus, de cribados continuos, procesos de vacunación intensivos y métodos para acreditarla.

Dependemos de la vacuna

De la efectividad de la campaña de vacunación depende no hacer más estragos en nuestra maltrecha economía. Para las Islas Baleares la oportunidad es ahora. Es primordial la adquisición de más dosis y vincular las entregas a las circunstancias de cada comunidad.

Ningún territorio español está en una posición tan dramática como las Islas Baleares y contar con el 70% de población vacunada a principio de verano es primordial para no ahondar en el drama social y económico, sin olvidarnos de no bajar la guardia en los controles aeroportuarios, en la aplicación de protocolos higiénico-sanitarios para frenar la incidencia y en revertir las cifras negativas. El sector hotelero como siempre arrimará el hombro.

¿Cómo recuperar la demanda?

Depende de la gestión eficiente de esta tormenta perfecta multifactorial, la superación de la pandemia y reiniciar la temporada. Hoy, estamos lejos de este objetivo. Los políticos y la administración siguen siendo lentos y haciendo las cosas como antes, sin percatarse que el mundo que conocíamos ya ha cambiado.

La demanda es inexistente, las reservas se siguen anulando, es una incógnita cómo reaccionarán los consumidores y si volverá a haber recomendaciones de los países de no viajar e incentivar las “staycations” también lo es cómo estarán las compañías aéreas y sus efectos directos en la conectividad… la reactivación del turismo, nunca mejor dicho, está en el aire.

Sin embargo, desarrollando nuestra labor con anticipación patronales y empresas aprovechamos para afinar nuestras capacidades de adaptación a los cambios que se están produciendo, orientándonos a pilares estratégicos como son la formación, la digitalización y la sostenibilidad.

Con la esperanza de que sean certeros los estudios que reflejan que persisten las ganas de viajar y que la imagen de Mallorca y sus atributos, siguen en la mente de los consumidores, luchamos por sobrevivir y trabajamos con ahínco para que sea posible reiniciar la actividad en cuanto la situación lo permita.  Lo hacemos sin perder de vista que el turismo vivirá una transformación de calado.

Somos luchadores

Podría parecer que quedan pocas opciones para la esperanza, no obstante, los empresarios hoteleros somos luchadores, está en nuestro ADN.  No nos rendimos y, aunque en estos momentos estemos en horas muy bajas, nos desvivimos para sacar adelante nuestros negocios. Exigimos a nuestros interlocutores activar todo lo requerido para el reinicio de la actividad y orientarnos hacia la transformación, aprovechando con inteligencia los fondos europeos habilitados de forma extraordinaria.

Todos los agentes de la cadena de valor turística, debemos reivindicar tanto por su transversalidad como por la contribución a la economía territorial, nacional y europea, que de una vez por todas el turismo esté, como se merece, en la agenda de las instituciones de forma prioritaria. Unámonos en elevar este mensaje.

Imágenes cedidas: Tripadvisor