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Durante las últimas horas, diversos países europeos han realizado recomendaciones para que sus ciudadanos no visiten algunas zonas de España mientras otros –encabezados por Reino Unido– han impuesto cuarentenas a los viajeros provenientes de nuestro país. Este veto va a afectar de forma inminente al turismo durante estos meses de verano, pero también al sector de los viajes corporativos al situar los trayectos internacionales en el punto de mira de la expansión del coronavirus.

¿Cómo serán los viajes de negocios en la nueva normalidad? Tras una pausa brusca, intensa y obligada, el mundo se recompone para volver a la actividad anterior en convivencia con el virus. ¿Cómo afecta esta cuarentena y la posibilidad de una segunda ola al viajero de negocios?

Reservas con escaso margen de antelación

Giovanni Bernardi, responsable de Desarrollo de Negocio de BizAway, resume las tendencias observadas por la plataforma con la definición de un nuevo perfil del viajero de negocios.

“Estamos asistiendo a una redefinición del viaje de negocios y al nacimiento de nuevas tendencias: el viajero corporativo pos-Covid valora más que nunca las reuniones presenciales, realiza las reservas con poco margen de antelación y exige información y protocolos de seguridad, además de estar más concienciado por la sostenibilidad”, señala.

Entre estas tendencias, destaca el cambio de hábitos provocado por la incertidumbre: “Hemos apreciado una variación significativa en la temporalidad de las reservas: el viajero corporativo pos-COVID-19 realiza las reservas con poco margen de antelación”. En este sentido, los datos obtenidos por BizAway desvelan que los viajeros de negocios ya no reservan a futuro, sino que lo hacen con poco margen.

Así, en relación a los vuelos, la diferencia entre la fecha de creación de la reserva y la fecha de chekck-in es de tan solo 8/9 días; respecto a los hoteles, esta diferencia se reduce a 5/6 días. Antes de la aparición del coronavirus, la media para los aviones era de 14 días y para los hoteles, de 10.

“Creemos que este cambio de hábitos se va a mantener en el tiempo y trabajamos con este planteamiento de cara a septiembre: la incertidumbre va a provocar que el viajero espere hasta el último momento para confirmar sus reservas de vuelos, hoteles y coches”, señala Bernardi.

Las reuniones presenciales son importantes

Por otro lado, y por lo que respecta a otras tendencias, BizAway afirma que los viajeros de negocios van a seguir apostando, pese a todo, por las reuniones presenciales. “Los grandes acuerdos o las reuniones de calado tendrán que seguir siendo presenciales, por lo que el sector volverá a recuperar su actividad más pronto que tarde”, afirma Bernardi.

Asimismo, argumenta que el nuevo viajero está ahora más preocupado por la sostenibilidad, por lo que limitará las reuniones presenciales innecesarias. En este sentido, BizAway manifiesta su apuesta por contribuir a la reducción de CO2 y a un mundo más libre de emisiones a través de su colaboración con Eden Reforestation Projects, un proyecto solidario en el que se contribuye a plantar manglares que reducen las emisiones al tiempo que se proporciona empleo a comunidades desfavorecidas.

Por último, desde la compañía afirman que los protocolos de seguridad van a ser esenciales en esta nueva normalidad, unos protocolos que desde BizAway llevan meses trabajando para ofrecer a sus clientes toda la información en tiempo real. “Los clientes nos preguntan, antes de reservar, cómo está la situación en el destino elegido. Por este motivo, nos hemos reinventado para ofrecer a nuestros usuarios la información precisa en cada momento con el fin de cumplir todos los protocolos de seguridad y protección al viajero que nos demandan”, concluye Bernardi.

Barcelona, líder en reservas antes del veto

Los últimos datos analizados por BizAway destacan la Ciudad Condal como las más demandada por los viajeros, seguida por París, Estocolmo, Frankfurt y Luxemburgo. Otros datos que revelan las estadísticas de la plataforma es que la reserva de hoteles sigue liderando el vertical más solicitado por los usuarios (entre un 60 / 65% del total), seguido por vuelos, trenes y coches de alquiler.

Además, el perfil del usuario ha cambiado en los últimos tiempos: si antes los travel manager centralizaban las reservas, ahora es el propio viajero quien las gestiona.

Imágenes cedidas: ENVATO