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El sector hotelero está preocupado. La desescalada ha comenzado, pero muchos hoteles han decidido no abrir sus puertas a pesar de poder hacerlo. Y es que no hay clientes. Sin conectividad aérea y con la movilidad interprovincial restringida, pocas personas se aventuran a viajar. Directamente, ni siquiera pueden hacerlo.

Para debatir sobre la situación actual, el Grupo Vía sentó en un debate a Ramón Hernández (BlueBay Hotels), Marc Rahola (OD Group), Eduard de Gispert  (Barceló),  Javier Pérez (Grupo VP), Diego Calvo (Concept Hotel Group) y Carlos Díez de la Lastra, director general de Les Roches Marbella y, a la vez, moderador del encuentro.

La venta es inexistente ahora mismo”, afirma Javier Pérez, de Grupo VP, cadena que cuenta con cinco hoteles en el centro de Madrid. Primero, la capital debe cambiar de fase y después tener la capacidad de hacer test. “El cliente tiene miedo de venir a Madrid, por eso tenemos que hacer como han hecho en China, muchos test para aportar seguridad”. Para él, esta es la única solución, “ofrecer seguridad a toda aquella persona que cruce la puerta del hotel”.

Incertidumbre y optimismo

Estas fueron dos de las palabras que más se repitieron durante este debate. “Me muevo en el más absoluto agnosticismo”, reconoció Ramón Hernández, de BlueBay. “Pero parece que se ve la luz al final del túnel”. Aun así, según sus palabras, por muchos protocolos y medidas razonables que tome el sector, el problema solo se solucionará con una vacuna o un tratamiento efectivo.

Diego Calvo, de Concept Hotel Group, también mostró cierta esperanza, si bien el hecho de tener todos sus hoteles en Ibiza supone un hándicap añadido. “Estamos a expensas de la conectividad aérea. Esperamos tener vuelos nacionales a final de junio y, según avance la temporada, recuperar los vuelos europeos”, reconoce. Por el momento, su intención es abrir parte de sus seis hoteles y empezar a organizar actividades culturales que atraigan al cliente, cumpliendo siempre con las normas de seguridad establecidas.

Más negativo se mostraba Eduard de Gispert, de Barceló. “Existe mucha incertidumbre. Necesitamos que se active la movilidad interprovincial y demostrar que somos un destino seguro”. Pero se mostró muy en contra de la limitación de aforo de los hoteles. “Tenemos que estar seguros de que el turista que venga lo haga con seguridad, sin aportar nuevos contagios y luego asegurarnos de que el negocio va a seguir siendo rentable, algo que no se cumplirá con la restricción de aforo”.

Porque, como bien señala Marc Rahola, de OD Group, ¿de qué sirve abrir si no hay clientes? Asimismo incidió en la necesidad de recuperar la confianza, pues otros países como Portugal o Grecia lo han conseguido a tiempo récord. “Esos países empezarán pronto a recibir vuelos por mera subsistencia de las aerolíneas”, reconoció.

Aun así, Carlos Díez de la Lastra aseguró que algunas compañías se plantean retomar conexiones aéreas antes de final de mayo, si bien todo dependerá de si los diferentes gobiernos se lo van a permitir.

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A por el destino seguro

No cabe duda de que todos los destinos y cadenas no se van a recuperar de la misma forma. Los destinos vacacionales, mucho más estacionales, tendrán que intentar alargar al máximo la campaña de verano. Por su parte, los urbanos van a sufrir la caída casi total del MICE. Por tanto, ¿qué estrategia llevar a cabo?

“En BlueBay trabajamos con producto vacacional de 3* y con hoteles de lujo de 5*. Lógicamente, las medidas son diferentes”, afirma Ramón Hernández. Aun así, reitera que lo fundamental es que el destino sea seguro. “Mientras la confianza en el destino no se recupere va a ser muy difícil la recuperación, algo que nos obligará a retrasar las aperturas”, reconoce.

A esto, habrá que sumar una reducción de los márgenes. “Habrá que multiplicar los turnos de limpieza, reducir tarifa, invertir en seguridad…”, señala. Por eso, asegura que todavía falta tiempo “para ver un volumen de viajeros que nos permita abrir con rentabilidad y seguridad”.

Crece el asociacionismo

Marc Rahola, de OD Group, holding de empresas orientadas al turismo y que cuenta con hoteles en Ibiza, Mallorca y Barcelona, comenta que trabajan para reforzar la confianza de sus huéspedes. “Trabajamos pensando en abrir, no para tener los hoteles cerrados”, afirma. “Si bien la confianza de abrir antes de tiempo puede generar errores”.

Aun así, la situación también ha servido para que varios hoteles de Ibiza se reinventen y relancen un festival cultural con el objetivo de atraer turistas a la isla en otoño y primavera. Calvo y Rahola han creado Ibiza Onspring/Offspring Calendar, una iniciativa que persigue programar todas las actividades culturales de todo tipo que se realicen en la Ibiza.

“A raíz del nacimiento del movimiento Moveyourspring, creado por el hotelero Dani Carretero y que incita a mover las reservas de abril-mayo a septiembre-octubre, hemos creado un calendario de ocio y cultura para el periodo octubre-noviembre”, señala Calvo. “Esta situación nos ha incitado a trabajar en un asociacionismo que genera contenidos”, confirma Rahola. “Necesitamos ocio, necesitamos socializar y a la larga volveremos a hacerlo”.

Sin embargo, Eduard de Gispert no está seguro de que esta idea de “alargar el verano” vaya a funcionar en Baleares. “En noviembre no hay mercado, dependerá mucho del turismo internacional y en esa época otros destinos están mejor posicionados”. Por eso, reitera que el tema del aforo reducido es lo que más le preocupa. “No vemos opción de abrir en ninguna de las fases… quizá cuando se llegue a esa ‘nueva normalidad’ en julio”, reconoce.

El director de Expansión en Europa de Barceló considera que tendrán que reducir estándares para poder dar un buen servicio. “Si reducimos el servicio en restaurantes y no podemos atender a todos los clientes no será rentable. Mejor no abrir. Creo que debemos ser más exigentes en los protocolos de ingreso para que quien esté dentro del hotel esté sano”. Y confluye: “No nos toquéis el aforo para poder seguir siendo rentables”.

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¿Mejor precio para los clientes con anticuerpos?

Javier Pérez, de VP Hoteles, abrió un debate nuevo. “La vacuna no va llegar en 2021… por tanto, los madrileños que ahora están sufriendo con más fuerza el virus, tendrán para entonces anticuerpos que les permitirán viajar a todas partes”.

Entonces, se pregunta, ¿los viajeros que estén libre de virus podrán actuar con normalidad aunque no haya vacuna? Por ejemplo, asegura que realizar un test tiene un coste para su hotel de 50 euros, por lo que si el huésped aporta ya ese test o esos resultados, podría ahorrar ese coste. “El sobrecoste de limpieza va a estar entre 15 y 50 euros”, afirma.

Por tanto, “el cliente que tenga anticuerpos y no acarree una limpieza exhaustiva de la habitación…”, razona. Aun así, en destinos urbanos todo dependerá de los eventos que permitan organizar a los hoteles. Y es que el sector MICE va a ser el que más sufra esta crisis sanitaria.

En conclusión, se pregunta De la Lastra, “¿cabría la posibilidad de dar mejores tarifas a un cliente que ya haya superado el COVID-19?”.

Desafíos, talento y oportunidades

Por último, los ponentes acabaron el debate con un punto de vista más positivo y alentador. “Toca reinventarse. Las empresas pequeñas van a tener la oportunidad de redimensionar de forma más rápida”, señala Rahola. Aun así, lo más complicado va a ser para el MICE, reconoce, que tendrá ya que reestructurarse de cara al año que viene. “El concepto bleisure va a ganar peso”, confirma.

Asimismo, Eduard de Gispert, de Barceló, ve una doble oportunidad. “Por un lado, reforzar relaciones comerciales a nivel de cliente con nuestro canal propio, pues una gran marca siempre da confianza en cuanto a los estándares exigidos: ya no solo vendemos experiencia, también seguridad. Por otro, existe una oportunidad de desarrollo de negocio, de crecimiento, pues muchos hoteles quieren cambiar de operador para sumarse a una marca solvente”.

Para acabar, los ponentes remarcaron que en este momento es muy importante también estar encima de los empleados, motivarles y comunicarles cómo está la situación. “Tenemos que mandar mensajes de tranquilidad”, concluye De Gispert. Además, los hoteles que abran van a hacer test a sus trabajadores, “e incluso a sus familiares”, señala Javier Pérez. “El objetivo es transmitir que el trabajo se va a mantener y que vamos a volver a la normalidad”, añade.

Lo mismo piensa Diego Calvo. “La motivación es vital. Estamos en una situación muy compleja, toca reinventarse y que el hotelero ponga un plus de cariño a todo lo que hace, sobre todo porque el huésped va a ser aún más exigente”.

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Imágenes cedidas: JesHoots.com en Unsplash

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