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Renovarse o morir. Sin duda, esta crisis va a afectar al sector turístico, pero especialmente al alquiler vacacional. Como ya contamos hace unos días, está habiendo un trasvase importante de pisos desde Airbnb a Idealista, es decir, las viviendas turísticas se están reconvirtiendo en viviendas de alquiler a largo plazo.

Ahora, la compañía Spases está buscándoles otro cometido. Estos días se está demostrando que conjugar el teletrabajo con la continuidad de un negocio no es tan sencillo como parece. Para cualquier empresa, en este momento es un desafío, ya que muy pocos negocios estaban preparados para afrontar con garantías la pandemia de la COVID-19 y sus consecuencias económicas.

Hay negocios que, por diversas razones, no pueden parar durante este periodo de confinamiento, y al mismo tiempo no pueden garantizar a sus empleados el teletrabajo.

Y desde el punto de vista de los trabajadores, no todos tienen la libertad de teletrabajar, ya sea porque no cuentan con el equipo necesario, o porque no disponen de un espacio o entorno tranquilo y productivo. Entonces, ¿cómo conseguir mantener la actividad empresarial, con un teletrabajo realmente productivo y seguro para la salud?

Aumentar la productividad de los trabajadores

La empresa canaria Spases está poniendo solución al problema, ofreciendo a las empresas que necesitan seguir trabajando, espacios de trabajo individuales en el mismo barrio en el que viven los empleados. Para ello, se utilizan pisos turísticos de la zona, procedentes de plataformas como Booking, Airbnb o Vrbo. El objetivo no es otro que aumentar la productividad de los empleados, garantizando así la supervivencia del negocio, pero sin poner en riesgo la salud.

Con esta solución, los trabajadores evitan el caos del hogar fácilmente, ya que pueden elegir un lugar que esté cerca de su casa, donde tendrán un espacio de trabajo, una silla cómoda, una buena conexión Wifi, auto-acceso al inmueble y una máquina de café.

Según explican los responsables de esta iniciativa, con Spases “queremos apoyar a los empleados durante la crisis más importante de las últimas décadas”. La oferta de Spaces se resume en cuatro puntos básicos.

1. Un espacio, una persona

Cada espacio estará a salvo de la contaminación sanitaria y respetará el confinamiento. El anfitrión lo preparará todo, y no volverá a entrar en él hasta la salida del trabajador. No habrá limpieza (a menos que se solicite) durante el alquiler.

2. Cerca del hogar

Cada espacio estará cerca de la ubicación de su empleado durante el confinamiento. No conducirán, ni tomarán el transporte público, sólo necesitarán caminar a su oficina temporal desde su casa.

3. Oferta de servicios simples

Cada espacio tendrá un escritorio o mesa de trabajo, una silla cómoda, una buena conexión WiFi, entrada con auto-acceso y una máquina de café. El anfitrión proporcionará los suministros básicos para empezar (papel higiénico, jabón, café), pero no habrá recambios.

4. Precio único por ciudad

Cada espacio se usará para el mismo propósito, y tendrá el mismo precio. El precio será determinado por Spases considerando los precios normales de alquiler y las tarifas de las oficinas corporativas en el mercado.

“No es el momento de hacer millones. Por ello cobraremos una comisión del 20% a los clientes (empleadores)”, señalan. Esto se destinará a cubrir el coste de nuestro personal (producto e ingeniería, marketing, soporte y ventas), y cualquier beneficio extra se destinará a apoyar a los administradores de las propiedades y a los anfitriones particulares.

Imágenes cedidas: Bruce mars en Unsplash