Las vacaciones deben ser el tiempo que nos damos para hacer algo diferente a lo que realizamos diariamente, recargar las baterías y volver a casa con nuestra energía renovada. Sin embargo, aunque muchos salgamos de viaje,  debido a los móviles e internet es difícil desconectarse por completo, a no ser que nos escondamos en una isla desierta y sin cobertura, de las cuales ya quedan muy pocas.
Mucho se ha dicho sobre la  “desconexión digital” y la necesidad de olvidarse de internet para poder descansar realmente del trabajo, pero ¿qué pasa con las redes sociales y nuestra vida virtual? ¿Es esa desconexión también necesaria y posible?
Lo cierto es que cuando estamos lejos de casa es cuando más notamos nuestra dependencia a las redes sociales. Es el momento en que de repente tu maleta desborda de cables y cargadores, te conviertes en un buscador profesional de señal y te conectas a tanta red como esté disponible en todos lados, a cualquier hora y a cada rato. ¿Te suena familiar?
Son solo algunos indicios de lo mucho que nos cuesta encontrar ese vital equilibrio entre nuestra vida “on” y  “off line” en estos días. Probablemente debido a que los límites entre el tiempo de trabajo, ocio y descanso, vida personal, familiar, laboral y profesional se encuentran tan desdibujados que no sabemos dónde comienza y termina cada uno.
Ningún extremo es bueno ni viable en el mundo en el que estamos insertos, por lo que la clave se convierte en encontrar un equilibrio y no perderse todo lo que pasa a tu alrededor por estar pendiente de lo que pasa “on line”.
Algunas personas optan por desconectar los correos electrónicos como una forma de desprenderse del trabajo y continúan usando su celular. La experiencia puede ser mucho más placentera cuando puedes acceder a pronósticos del clima, buscar alojamiento, excursiones, recomendaciones de paseos y mapas.
Salir de viaje nos da la oportunidad de conocer y relacionarnos con gente nueva, si te quedas pegado a las redes sociales y a tus contactos de siempre, te perderás una  gran parte de la experiencia, probablemente una de las más divertidas. Imagínate el número de conversaciones y encuentros que nunca habrían tenido lugar si todas las preguntas se las hiciéramos a nuestros contactos o simplemente las googleamos. Hacer amigos de todo el mundo, conocer sobre su cultura y costumbres, e incluso hasta tener un romance en vacaciones, pueden hacer de tu viaje algo mucho más extraordinario, si te das la oportunidad y te desconectas de vez en cuando.
Prueba unas vacaciones diferentes y  trata de no chequear tus correos cada cinco minutos, con echarles un vistazo una vez al día es más que suficiente. No lleves tu móvil a todos lados, dale un descanso e intenta salir a cenar sin él, puede que hasta disfrutes más de la conversación. En fin, procura un uso más moderado y no tan extenso como el que se hace habitualmente. Viajar desconectado es todo un desafío pero vale la pena intentarlo si el resultado es un mayor disfrute y relax.
Imagen Turista móvil vía Shutterstock.